jueves, 6 de junio de 2013

Diccionario del embarazo IV

Las palabras y expresiones que desconoces hasta que te quedas embarazada son muchas y muy variadas, así que hoy traigo una nueva tanda de incorporaciones al diccionario maternal que estoy ampliando desde que la cachorrina campa a sus anchas dentro de mi cuerpo.

Seguramente muchas las conozcáis ya o sepáis para que sirven las cosas que yo os pongo, pero yo he descubierto que el mundo del embarazo y la maternidad era para mí un agujero negro de conocimientos, así que voy anotando todo lo que no sabía (¡que es infinito!).

Aquí van las palabrejas de hoy:

Fontanelas: Son las separaciones que existen entre los huesos de la cabeza de los bebés. Son de tejido cartilaginoso y su función es permitir que la cabecina del recién nacido se adapte al canal del parto y la posterior distensión según aumenta el volumen de cerebro de los peques. Con el tiempo se osifican, es decir, se convierten en hueso quedando ya definitivamente los huesos del cráneo. Suelen cerrarse entre los 12 y los 18 meses de vida del bebé, excepto la fontanela posterios que se cierra ya entre el tercer y el cuarto mes de vida.
Esto de las fontanelas me viene muy bien para resolver mi trauma infantil con la cabeza de mi hermana; y es que, cuando la quería coger en cuello (ella recién nacida y yo con 5 añinos), mi abuela me decía aquello de "tienes que cogerla con cuidado que puede abrírsele la cabeza", y yo la miraba aterrada pensando, "sí, muy mona, achuchable y todo lo que quieras, pero vaya asco que se le abra la cabeza". Hasta pesadillas tuve imaginándome a mi hermana con la cabeza abierta, que no me atrevía ni a tocarla, no fuera a ser que se le desparramaran los interiores del cráneo por mi culpa. Pues si me hubiera explicado bien lo de las fontanelas, me hubiera ahorrado muchos disgustos e imágenes catastróficas.


Muselina: Es una mantita o arrullo fina y transpirable hecha de hilo de algodón un poco elástico que tiene múltiples usos: sirve para envolver a los bebés y que se sientan protegidos y, por tanto, descansen mejor; para ponerles debajo de la cabecina por si regurgitan como pañuelo de lactancia, manta improvisada de juegos, protector de sol o cambiador improvisado. A mí me parecen preciosas y tienen un tacto genial, así que ya me he hecho con una y pienso tener alguna más de repuesto.

De hecho yo tengo la primera de este montoncito que trae dibujados elefantitos, pelotas y estrellas.




Ácido fólico: Es un tipo de vitamina B que ayuda al organismo a crear células nuevas y previene defectos del tubo neural (cerebro y médula espinal) de los bebés, si se toma antes y durante el embarazo. Así que si comentas con tu médico que quieres quedarte embarazada, te recetará un complemento en pastillas de ácido fólico para que cumpla esa función y ya antes de la concepción tu organismo tenga el suficiente. Una vez que ya tienes cachorrín o cachorrina en tu interior, debes seguir tomándolo hasta el final del embarazo. Si no lo habías empezado a tomar antes, porque no tenías ni idea o el embarazo te pilla desprevenida, el médico te lo recetará en tu primera consulta, una vez confirmado tu estado.

Me despido ya por hoy, que debo seguir con la mudanza (hoy se termina, ¡bien!), a ver si acabo ya por descuajeringarme la espalda, porque, aunque ya dormimos en el piso cuco ayer, todavía nos quedan algunas cosas en la otra casa por transportar y, lo peor, también nos queda la limpieza final. Un horror. Y la cachorrina que protesta y  me tiene a patada limpia todo el día no ayuda mucho, la verdad. Encima estamos descubriendo que es cabezona y tiene carácter la tía, porque me saca un pie, un codo o lo que sea, por un lado de la tripa que me deja en tensión y con miedo de hacerle daño si me muevo, así que intento que lo cambie de posición un poco, ... y ¡toma patada pa ti!, me asesta un golpe ninja mortal y  vuelve a ponerlo ahí... y así podemos estar un rato en un tira y afloja entre montones de cajas por desempaquetar, armarios que organizar y suelos, puertas y ventanas que limpiar... qué mala vida me va a dar la nena... menos mal que va a ser muy guapa :D

¡¡Hasta el próximo post!!

miércoles, 5 de junio de 2013

Los colores para la habitación de la peque

Hoy os dejo de nuevo con un post sobre inspiración para decorar la habitación de la cachorrina. Ahora que estamos en plena mudanza (muerrrrta me hallo de empaquetar, desempaquetar, guardar y limpiar), y ya tenemos la que será la habitación de Nerea, ya me voy haciendo una idea más clara de cómo la quiero. De momento, sólo tiene un gigantoarmario semi-empotrado blanco, y las paredes en blanco también, pero trataré de meter colores más alegres en una de las paredes con papel pintado, dejando las otras tres en blanco, y con la ropa de cuna-cama y demás complementos, adornos y juguetes que lleve la habitación.

Primero, como ya hice aquí y aquí, os dejo con una tanda de fotos de habitaciones de bebés-niñ@s que me han llamado la atención y, al final, os enseño los colores que me han conquistado para Nerea: 








Finalmente los tiros en cuanto a los colores de la habitación de la cachorrina irán por aquí, porque son los que más me gustan: colores suaves, tirando a pastel, predominando el blanco y el turquesa clarito, pero metiendo también detalles en rosa-coral, amarillo y gris muy claro. (Además, ya sabéis, me van con el cuadro de la vaca, jaja...).









Y esto es todo por hoy, que me voy a seguir empaquetando. Seguid tan guap@s :)

Todas las imágenes vía Pinterest.

lunes, 3 de junio de 2013

Carta a Nerea (IV)

Querida hija,

Llevas 33 semanas campando a tus anchas dentro de mí (cosa que todavía a veces me parece increíble) y eso quiere decir que, como mucho, en 7 semanas nos veremos las caras. Yo a ti te veré como la cosita más preciosa que haya pasado por el mundo en la historia de la humanidad y tú seguramente me verás sudando, con la cara de agotada de los dolores y de empujar, colorada del esfuerzo, los ojos inyectados en sangre, con un camisón horrible que te deja el culo al aire y con pelos de desquiciada, pero no me lo tengas en cuenta, que tengo momentos mejores. Tú fíjate en papi que estará ahí tan guapo y tan contento.


Quiero anunciarte que lo que habíamos hablado de que tendrías mucha suerte porque nacerías en julio, pleno verano, que nos vendría genial para hartarnos a dar paseos al solín, puede que no sea del todo así. Es más, puede que vayas a nacer en pleno inicio de una nueva era glaciar en vista de que en el mes de junio el sol todavía ni está ni se le espera por estos lares (el hombre del tiempo miente por la tele y dice que ya ha llegado el verano y suben las temperaturas en toda España y todos los días sale el sol, chipirón, y los pajarillos cantan... falacias!!: desde ayer deberíamos tener ese sol radiante y por aquí seguimos sin alcanzar los 10 grados, con el cielo encapotado y orbayando). Si mis sospechas de glaciación se llegaran a confirmar, yo te contaré historias de cómo el sol hacía florecer los campos y morenear las pieles, incluso te pondré imágenes maravillosas de atardeceres en el mar. 

Este atardecer lo disfrutamos tu padre y yo hace un año en Lanzarote... aaayyy...

Decirte que hasta papá está preocupado porque desde que eras un microcigoto no hemos podido ponerte al sol y claro, piensa que vas a salir con raquitismo u osteoporosis por la falta total de vitamina D... prubitina mía, tan chiquitina... De todos modos, todavía hay esperanza y tenemos mes y medio para darle tiempo a llegar al verano (porque para la primavera ya es tarde) y para que puedas poner las patucas al sol con esos conjuntinos, vestidos y bodies veraniegos que te están esperando en el armario.

Por otro lado, a lo mejor notas a mami más agotada que de costumbre estos días pero es que, en pleno octavo mes de embarazo, nos ha parecido una idea de lo más chachi hacer mudanza (a un piso muy cuco, eso sí), así que entre el barrigón (hay que ver lo que pesas ya, hija mía), las patadas que me arreas (sin acritud), las caminatas que me mete tu padre y ahora las sesiones de vaciado de armarios, empaquetado de cajas y bolsas y limpieza, acabo con un doló que paso el día deseando que llegue la noche para hacerme la muerta en el sofá.

Por lo demás, ya tenemos más cositas para ti y poco a poco vamos completando tu equipación. Ya han llegado los sacos para la silla y el capazo -ya verás que monisitez y que comodísima y guapísima vas a ir ahí dentro-, además ya tienes más ropina y sitio para guardarla (¡menudo armario te vas a gastar en el piso cuco!). 

Espero que sigas cómoda ahí dentro, aunque por los nuevos movimientos que haces, los sitios extraños por los que aparecen pies tuyos (o codos o vete a saber) en forma de bultos duros en el barrigón y el brío que adquieren tus patadas, yo creo que el sitio se te está quedando más bien enano y que, además, ya estás con la cabeza hacia abajo, preparándote para la triunfal salida. Así que sólo puedo decirte que aguantes un poco, que ya falta menos y que tenemos unas ganas locas de achucharte.

Un besín,

Mami.

Imagen niña vía Pinterest.