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jueves, 14 de febrero de 2013

La amniocentesis


Hace unas semanas os hablé del Triple Screening o Test combinado para detectar posibles anomalías en el feto. Como ya os adelanté en ese post, si el triple test arroja una probabilidad de 1/270 o inferior de que el bebé pueda venir con alguna alteración genética o cromosómica te dan la opción (muy recomendada en esos casos) de que te hagas una amniocentesis. Lo mismo aconsejan si la madre es mayor de 35 años, al ser mayor el riesgo.


Pues bien, nuestro Test cominado daba como resultado una probabilidad de 1/540. Esto quiere decir que si yo me quedara embarazada 540 veces, de todas ellas, una el bebé vendría con alguna enfermedad genética o alguna alteración cromosómica. Estábamos obviamente bastante por encima de lo que se considera la zona de riesgo. Pero dentro de nuestros resultados del Triple Screening nos salían todos los parámetros perfectos, menos uno: una de las hormonas que miran nos salía justo en el límite de la normalidad. Bien, pero muy cerca de ese límite, lo que hacía que a pesar de la excelente medida del pliegue nucal del bebé, de no tener antecedentes familiares y de mi edad (29 años), nos bajara la probabilidad a ese 1/540 (en lugar de un 1/1000 o 1/3000, por, ejemplo, que sería un resultado más acorde con mi edad). El resultado de ello fue que el ordenador, al situarnos lejos de la zona de peligro nos diagnosticara un riesgo bajo de que el bebé pudiera venir mal y por tanto no recomendaba ninguna prueba añadida, pero el ginecólogo, en vista de que esa hormona estaba cercana al límite, nos ofreció la posibilidad de realizar la amniocentesis, para que nos quedáramos tranquilos.

La verdad es que no nos llevó ni un minuto confirmarle allí mismo que la haríamos, porque ya que te la ofrecen, mejor salir de dudas que quedarte pensando en ello hasta el final del embarazo. Por supuesto, nos avisó de los riesgos que tiene esta técnica, como es su deber, pero hoy en día, la verdad es que son casi inexistentes.

Este lunes me hice la prueba y quiero hablaros de ella porque sé que hay un poco de desconocimiento en la gente que no la ha pasado, que fue lo que me ocurrió a mí, de forma que se le tiene mucho miedo (yo lloré cuando la mencionó el ginecólogo, no os digo más, jaja) para lo que luego de verdad es y el bajísimo riesgo que tiene actualmente.

La amniocentesis, al contrario que el Test combinado, es una intervención invasiva porque consiste en la extracción de líquido amniótico de la bolsa en la que se encuentra el bebé y, lógicamente, para hacer esa extracción, necesitan pinchar el útero introduciendo una aguja con la que extraen el líquido necesario. De ahí que te adviertan de los posibles riesgos (como cualquier intervención, no pueden darte una seguridad del 100% de que todo saldrá bien, que también tienen que cubrirse las espaldas), de que se rasgue la bolsa, se pinche al niño o se escape el líquido amniótico produciendo un aborto. Hace unos años el riesgo de aborto era de un 1%, pero en la actualidad ese riesgo es inferior al 0’2% y debo decir que desde que supe que me la haría he hablado con mucha gente que se la hizo y nadie tuvo ningún problema ni nadie conoce a nadie (ni siquiera una vecina que tiene una amiga que conoce a una mujer que…) que haya tenido ningún problema con la prueba. Incluso he hablado con gente que, a pesar de tener los resultados muy positivos y no ofrecérsela si quiera el ginecólogo, pidieron hacerla por conocer a personas que no la hicieron al tener una probabilidad de 1/1000, y luego tuvieron un bebé con síndrome de Down. Porque al final, por pequeña que sea, la posibilidad siempre está ahí, y la amniocentesis, hoy por hoy, es la única prueba que existe que arroja un resultado 100 % fiable en la detección de cualquier patología genética que pueda padecer el niño.

Una vez aclarado esto, os cuento mi experiencia al hacerme la prueba. Mi experiencia es que es mucho más molesto estar una hora y media en la sala de espera del hospital que la prueba en sí, jaja. Yo del pinchazo ni me enteré. Te hacen una ecografía para comprobar donde está situado el bebé en todo momento y cuando más o menos ven que está tranquilo y no se mueve mucho, y ven un hueco, te hacen la punción en la barriga hasta el útero con una aguja  larguíiiiiiisima (sólo duele verla, no que te pinchen) y en unos segundos  extraen el líquido y sacan la aguja sin que casi te des ni cuenta. La aguja es muy fina y prácticamente no sientes nada cuando te pinchan, al menos ese fue mi caso. Se nota bastante más la aguja de una extracción o análisis de sangre. ¡Palabra!


Ahora viene el rollo: Para asegurarse que la punción cierra bien y no te pasas haciendo esfuerzos, debes estar 24 horas en reposo absoluto y 2 días más de reposo relativo. Vamos, que tienes que estar 3 días encerrada en casa, lo que viene a ser un coñazo, no nos engañemos. Por suerte los 3 días ya han pasado y hoy ya estoy haciendo vida normal, ¡¡bien!!

En cuanto a los resultados, lo normal es que tarden unas 3 semanas porque tienen que hacer el cultivo del líquido extraído, pero pueden hacerte un test rápido de 48 horas que ya descarta las enfermedades más comunes, como el Síndrome de Down, de tal forma que si ya tienes bien ese primer resultado, el resto de anomalías es muy improbable que den positivo. En nuestro caso, como lo único que querían mirar era esa hormona (dichosa y puñetera), nos pidieron el test rápido, así que mañana tendremos los resultados.

La amnio también nos ha servido para confirmar que, efectivamente, ¡¡es una muñequina!! Así que no ha aparecido churrina de última hora (ya me extrañaba a mí), jaja, y queda reafirmado que tendremos una niña (nena para Miguel, que ya está pensando en la recortada que va a necesitar cuando empiecen a interesarle los chicos, fíjate tú en lo primero que piensa el padre, jaja…).



En fin, que espero que este post sirva para tranquilizar a todas aquellas futuras mamis que reciban la recomendación de hacerse la amniocentesis y estén un poco asustadas sobre la prueba. De verdad, no es nada. En serio: nada. A mí hasta me decepcionó, si me apuras, jaja… No os preocupéis porque, además, es genial poder descartar ya a estas alturas del embarazo más de 20 patologías que puedes saber al 100 % que tu bebé no padecerá.

Vaya rollísimo que os eché hoy. No me lo tengáis en cuenta, que llevo 3 días metida en casa. ¡¡Un besín!!