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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Los deberes

Cuando la Cachorrina empezó a ir a la guarde, el Cangués y servidora nos las prometíamos muy felices, pensando que el tiempo que la peque estuviera en ella jugando con otros niños, pintando y corriendo dando voces muy loca, sería tiempo de paz para nosotros, o de hacer otras cosas (entre ellas trabajar, claro); y que el resto del tiempo podríamos dedicarlo a disfrutar los tres juntos. Lo que no imaginamos es que la guarde pondría deberes que enturbiarían nuestras horas libres, y no precisamente a la nena -normal, teniendo en cuenta que sólo tiene 16 meses-, sino a nosotros, los progenitores.

Y es que el viernes cuando fui a recoger a la peque, además de entregarme sus pertenencias y a ella misma, la profe me puso en la mano una estrella de cartón plateada y me dijo: "es para la decoración navideña de la escoleta, tenéis que adornarla, como vosotros queráis, y nos la traéis la semana que viene". Y de allí me fui, con mi Cachorrina, mi estrella y mi cara de "madredelamortodavíallevapañalyyaempezamosconlosdeberes".

Ya sé que, en principio, puede parecer tarea fácil decorar una sencilla estrella de cartulina plateada, pero nada más lejos de la realidad. De hecho al Cangués y a mí nos llevó unas tres horas de reloj, acostarnos a las tantas y seguir dándole vueltas el resto del puente. Porque una vez que decidimos que no éramos precisamente artistas capaces de dibujar obras de arte en miniatura, como esa gente que te pinta una puesta de sol en la Alhambra de Granada lleno de matices con un boli Bic azul, nos hicimos con una catálogo de productos navideños y nos decantamos por un corta y pega festivo de bolas de árbol, muñecos de nieve, tiovivos y estrellas brillantes. Y entonces empezó un sinvivir muy grande: que sí pon el muñeco ahí y las bolas allá, que si la estrella por aquí, que si arriba que si abajo, que si habrá que poner Feliz Navidad, que si de qué color, que si los rotuladores no pintan, que si a boli queda cutre, que si "recorta esa felicitación y la pegas" que si "no puedo que pone Leroy Merlin"... Dos horas, DOS, decidiendo la distribución de nuestros corta pega. Y una vez decidida: que si a ver si va a quedar cutre, que si lo mismo los otros padres ponen purpurina y acuarelas y saben hacer obras de arte de scrapbooking o papel craft, que si no nos podemos quedar atrás, que si pongo un poco de algodón para que haga de nieve y así le damos volumen, profundidad, perspectiva, empaque y lo mismo nos dan un premio a la mejor estrella o a los padres más absurdos del mundo. Pues eso. 

Tras darle muchas vueltas y pasar un puente la mar de malo con el tema de la estrella, la entregué en la guarde junto con la peque y ya está decorando la ventana junto con las estrellas (mejores y peores, que de todo hay), de otros padres que seguramente hayan pasado el mismo calvario. Y ésto sólo acaba de empezar. Ahora tenemos que rellenar un cuaderno -¡UN CUADERNO!- con fotos y dibujos del día a día de la Cachorrina para que los compañeros de cole la conozcan un poco más... ¡¡Ya me están entrando sudores y taquicardias!!

Y a vosotr@s, ¿cómo se os dan los deberes  para padres? 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Escogiendo guardería

Últimamente han cambiado algunas cosas en casa de la Cachorrina -sí, suya, a nosotros nos deja vivir aquí porque le damos galletas, pero tooooda la casa ya es su territorio-, y es que una servidora por fin ha encontrado trabajo en la isla (y, como se suele decir "de lo mío", toma ya!), lo que nos ha obligado a buscar una guarde en la que la Cachorrina pudiera desahogar su locura unas horas todos los días.

El caso es que no es tarea del todo fácil porque había que valorar diferentes características que debía reunir la escoleta (así las llaman aquí) para ajustarse a lo que nosotros buscábamos, y que era:

- Buenas instalaciones, con patios amplios exteriores a los que sacaran a la Cachorrina a correr todos los días (esto puede parecer una tontería, pero en una guarde nos dijeron que sólo los sacaban los meses de primavera y verano, y yo sólo imaginar a la nena encerrada entre 4 paredes hasta marzo se me encogía el corazón pensando en ella y en la pobre profesora que sufriría las consecuencias del encierro).

- Profesoras majísimas que nos dieran buenas sensaciones para encomendarles la tarea de ayudarnos a educar a la peque.

- Comida casera cocinada en la propia guarde.

- Higiene, obviamente.

- Que fuera trilingüe: castellano, inglés, catalán. Los dos primeros porque me parecen fundamentales, y el catalán porque lo necesitará cuando vaya al cole en la isla.

- Que el horario fuera flexible para adaptarse a nuestros horarios, turnos y demás.

- Que estuviera cerca de casa.

- Que los precios no nos dejaran sin respiración.

He puesto el factor económico en último lugar porque realmente nos hicieron decidirnos todos los anteriores y al final nos quedarnos con la escoleta que ganaba en todos ellos aunque fuera un poco más cara que las demás. 

De momento estamos muy contentos con la elección, aunque todavía hace pocos días que la Cachorrina empezó a ir. Y además, antes de que la pobre muriera del susto teniendo que comer allí y todo -y pensara que ya se iba a quedar a vivir en la guarde para siempre-, hemos empezado poco a poco con un par de semanitas de adaptación, de ir sólo 2 ó 3 horas al día. Debo decir que el primer día todo parecía de color rosa porque la nena se quedó jugando tan tranquila, y que día a día se va coscando del asunto y le cuesta más trabajo quedarse (qué momentos más malos, oiga). Pero las profes que son unos amores me envían fotos al whatsapp de la peque jugando encantada para que me quede tranquila y vea que sólo llora 5 minutos cuando nos ve marchar y que luego está tan contenta. Miedo me da el primer día que vea que se queda a comer y a echarse la siesta, lo mismo le da algo. ¡Ya os contaré!

Y vosotr@s, ¿cómo escogistéis la guardería?, ¿qué tal lo llevan los peques? Seguid tan guap@s :)