Cuando la Cachorrina empezó a ir a la guarde, el Cangués y servidora nos las prometíamos muy felices, pensando que el tiempo que la peque estuviera en ella jugando con otros niños, pintando y corriendo dando voces muy loca, sería tiempo de paz para nosotros, o de hacer otras cosas (entre ellas trabajar, claro); y que el resto del tiempo podríamos dedicarlo a disfrutar los tres juntos. Lo que no imaginamos es que la guarde pondría deberes que enturbiarían nuestras horas libres, y no precisamente a la nena -normal, teniendo en cuenta que sólo tiene 16 meses-, sino a nosotros, los progenitores.
Y es que el viernes cuando fui a recoger a la peque, además de entregarme sus pertenencias y a ella misma, la profe me puso en la mano una estrella de cartón plateada y me dijo: "es para la decoración navideña de la escoleta, tenéis que adornarla, como vosotros queráis, y nos la traéis la semana que viene". Y de allí me fui, con mi Cachorrina, mi estrella y mi cara de "madredelamortodavíallevapañalyyaempezamosconlosdeberes".
Ya sé que, en principio, puede parecer tarea fácil decorar una sencilla estrella de cartulina plateada, pero nada más lejos de la realidad. De hecho al Cangués y a mí nos llevó unas tres horas de reloj, acostarnos a las tantas y seguir dándole vueltas el resto del puente. Porque una vez que decidimos que no éramos precisamente artistas capaces de dibujar obras de arte en miniatura, como esa gente que te pinta una puesta de sol en la Alhambra de Granada lleno de matices con un boli Bic azul, nos hicimos con una catálogo de productos navideños y nos decantamos por un corta y pega festivo de bolas de árbol, muñecos de nieve, tiovivos y estrellas brillantes. Y entonces empezó un sinvivir muy grande: que sí pon el muñeco ahí y las bolas allá, que si la estrella por aquí, que si arriba que si abajo, que si habrá que poner Feliz Navidad, que si de qué color, que si los rotuladores no pintan, que si a boli queda cutre, que si "recorta esa felicitación y la pegas" que si "no puedo que pone Leroy Merlin"... Dos horas, DOS, decidiendo la distribución de nuestros corta pega. Y una vez decidida: que si a ver si va a quedar cutre, que si lo mismo los otros padres ponen purpurina y acuarelas y saben hacer obras de arte de scrapbooking o papel craft, que si no nos podemos quedar atrás, que si pongo un poco de algodón para que haga de nieve y así le damos volumen, profundidad, perspectiva, empaque y lo mismo nos dan un premio a la mejor estrella o a los padres más absurdos del mundo. Pues eso.
Tras darle muchas vueltas y pasar un puente la mar de malo con el tema de la estrella, la entregué en la guarde junto con la peque y ya está decorando la ventana junto con las estrellas (mejores y peores, que de todo hay), de otros padres que seguramente hayan pasado el mismo calvario. Y ésto sólo acaba de empezar. Ahora tenemos que rellenar un cuaderno -¡UN CUADERNO!- con fotos y dibujos del día a día de la Cachorrina para que los compañeros de cole la conozcan un poco más... ¡¡Ya me están entrando sudores y taquicardias!!
Y a vosotr@s, ¿cómo se os dan los deberes para padres?