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viernes, 13 de junio de 2014

El destete

O como la cuchara venció a la teta (qué falta de apego por parte del fruto de mi vientre hacia mi persona, oiga...).

Después de 10 meses de lactancia materna, los 6 primeros en exclusiva, la Cachorrina y una servidora decidimos que la lactancia materna había llegado a su fin. Lo cierto es que yo no me había marcado objetivos muy ambiciosos al respecto, siempre dije que tenía claro dar 6 meses de lactancia materna exclusiva pero que no sabía lo que ocurriría a partir de ahí: si continuaría, si con la introducción de la alimentación complementaria ella no querría más, o si las dos querríamos continuar unos meses más... Lo que sí tenía más o menos claro era que lo dejaria en un momento en el que fuera relativamente fácil para las dos, que ella lo marcara y que no supusiera un conflicto, sino que surgiera de forma natural para que la peque no echara el pecho de menos ni fuera un cambio traumático o brusco para ella.

Conozco a madres a las que les costó mucho destetar a sus retoños, sobre todo pasados los dos años de edad, y la verdad es que no sabía cómo sería ni cuándo se produciría el destete de Nerea si ella mostraba muestras claras de querer seguir con él a largo plazo. Pero hacia los 9 meses de la peque sentí que el momento se estaba acercando de manera natural para las dos, porque ella ya no quería tanta teta como antes, de hecho, ya no la quería ni para comer, ni para merendar, ni para cenar, porque después de los purés y papillas si le quedaba hueco estaba reservado para algún trozo de pan y no le interesaba ni lo más mínimo lo que la teta podía ofrecerle, así que dejé de ofrecérsela después de las comidas de cuchara y ella tampoco la pedía. Seguía tomando por la noche, aunque bastante menos, porque antes se despertaba cada hora y media o dos horas para mamar, pero empezó a dormir más o a despertarse pero no querer teta, sino simplemente que le diera la mano o le pusiera el chupo para darse la vuelta y seguir durmiendo. Por la mañana, también tomaba pecho, pero sólo para el desayuno, después no pedía en toda la mañana y sólo protestaba llegada la hora del almuerzo, en la que la teta no le interesaba, pero aplaudía con las orejas al ver que la sentábamos en la trona y le traía el plato con el puré.

A medida que avanzaban los días ya no pedía teta por la noche, se seguía despertando, pero eran despertares de cogerla en brazos y volver a quedarse dormida inmediatamente, así que llegamos a tener sólo una toma para el desayuno. Yo quise seguir con esa toma diaria un poco más, tal vez hasta que la Cachorrina tuviera un año (ya estaba claro, con la trayectoria que llevábamos que la lactancia no iba a ser mucho más larga, porque la peque ni la necesitaba ni la echaba en falta), pero después de un par de semanas me di cuenta de que esa única toma, la peque se dedicaba más a jugar con el pezón, pellizcarme y morderme (éso era mucho dolor innecesario) que a otra cosa, así que para asegurarme de que comía, comencé a darle biberón con cereal para el desayuno... y tan ricamente. Han pasado desde entonces unas semanas y nunca dio muestras de querer su teta, así que quiero pensar que ella misma fue dejando de lado el pecho ante la presencia de otros alimentos que le gustan más (es de cuchara, como su padre). De hecho, casi me da pena que parece que la única que echa de menos esos momentos entre las dos ¡soy yo!

Por eso a veces cuando leo la expresión Baby led-weaning (destete regulado por el bebé), pienso que la Cachorrina sí que me ha hecho un BLW a mí, jajaja... Porque la introducción de nuevos alimentos que le interesaban más fue haciéndole perder interés en la teta (desagradecida...;)) Así que en esas estamos, desde los 10 meses aproximadamente, la Cachorrina ya no toma leche materna. 

Debo decir que al haber sido tan gradual y tan pautado por ella misma, yo no tuve ni que sacarme leche nunca, ya que al ser una única toma al final, simplemente dejé de dársela y, aunque noté unos días algo de peso en los pechos, desapareció sólo y sin ningún tipo de problema. Yyyyyyyyyy, tengo que decir, para las mamis que, como yo, sufren de insomnio y me preguntan que cómo hemos hecho para que las noches mejoren, me temo que el único secreto que se me ocurre ha sido el fin de la teta. Al dejar el pecho, la Cachorrina empezó a dormir mejor, supongo que porque ya no esperaba ni quería teta. Y ahora aunque sigue teniendo alguna noche mala malísima, la mayoría de las noches duerme 6 ó 7 horas seguidas. y esta última semana, ha dormido 3 noches de 9 horas seguidas. Así que, aunque por un lado echo de menos darle el pecho, por otro el descanso de todos los miembros de la familia, ¡lo hemos agradecido infinitamente!

Y por supuesto, también he agradecido infinitamente decir adiós a sujetadores de lactancia feos y tristísimos y poder dar la bienvenida a monisiteces lenceras.

Y vosotras, ¿cuándo sentisteis que había llegado el momento del destete? ¿os costó dejar de dar el pecho? ¿tenéis pensado darle hasta los 2 años que recomienda la OMS?

¡Hasta el próximo post!

domingo, 16 de marzo de 2014

Alimentación complementaria: La papilla de frutas

Tras 6 meses de lactancia materna a demanda (4 meses, si la lactancia es artificial), llega el momento de comenzar a introducir nuevos alimentos en la dieta de nuestros retoños. Cada pediatra te aconsejará si comenzar por unos alimentos u otros, pero por regla general lo primero en introducirse será la papilla de frutas a la hora de la merienda.

Antes de hablaros de mi experiencia con la cachorrina y la fruta, quiero explicar que hay dos modos de introducir la alimentación complementaria: la tradicional de ofrecer la comida triturada en forma de purés y papillas, y la denominada baby-led weaning -algo así como "destete dirigido por el bebé"-, que consiste en ir dejando al bebé experimentar con la comida, con sus diferentes texturas, ofreciéndole trozos enteros. Este sistema trata de que los peques decidan por sí mismos qué comer y en qué cantidad los pedazos de comida que ponemos a su alcance. Sobra decir que se le deben dar trozos adecuados para el tamaño de su puñito y que sean fáciles de triturar por sus encías o escasos dientes. En nuestro caso hemos optado por combinar los dos sistemas, dándole la comida en papilla a su hora, pero dejando que experimente con alimentos sólidos en otros momentos.

En la revisión de los 6 meses, la pediatra de la cachorrina nos entregó un folio con las pautas para introducir la alimentación complementaria en los siguientes meses, en el que nos decía que a los 6 meses comenzáramos a darle papilla de frutas a la hora de la merienda. El papel en cuestión traía receta y todo, y decía que debía prepararse la papilla con media manzana, media pera, medio plátano y el zumo de media naranja. Debo decir que a mí me parecía una barbaridad porque tanta fruta junta no se la toma nadie, a excepción del Cangués -que en esta casa hay que comprar la fruta en palés porque se come un kilo fácil al día entre unas y otras-. Pero cualquier otro ser humano, no se come 4 frutas, así, pa merendar, con que un bebé de 6 meses acostumbrado a leche todo el día, no te cuento. Así que le pregunté a la pediatra y la buena mujer me dijo que pasara de la hoja y empezara a ofrecerle las frutas de una en una, por un lado, para ver cómo las iba aceptando, y por otro, porque de una en una es más fácil saber si alguna no le sienta bien o le produce algún tipo de alergia. Poco a poco ya las podría ir mezclando un poco en función de lo que demandara la niña.

El primer día le dimos una manzana triturada y la tía se la comió entera. ENTERA. Como si hubiera comido manzanas desde que salió del vientre de su madre. Se emocionaba y pataleaba entre cucharada y cucharada, así que respiramos tranquilos porque quedaba claro que la cachorrina sería buena comedora, y no solo buena lactante.

La siguiente fruta que le dimos fue plátano, que ésta le encantó hasta límites insospechados, pero tras unos días de manzana y plátano la pobre estaba estreñidísima, raro en ella, y lo pasaba tan mal (y nosotros también) que suspendí la fruta unos días, regresando a la seguridad cómoda de la lactancia exclusiva, hasta que volvió a ir bien, y comencé a seguir estos consejillos sobre como darle la fruta sin que el estreñimiento la persiguiera:

- Nunca mezclar manzana y plátano.
- Mezclar alguna de las dos con pera (muuucha pera), uvas o mango.
- Darle agua con la merienda parque las heces se ablanden.

La verdad es que desde que empecé a hacerlo así, se terminaron los problemas de estreñimiento y la peque se comía sus papillas divinamente. 

A las 2 semanas tomando la fruta, cuando ya habíamos resuelto el problema del estreñimiento, empecé a ponerle un cacito de cereales (con gluten, según me dijo la pediatra) en la  papilla para ver si los toleraba bien, y cuando pasaron unos días en los que lo tomaba sin problema, cambié el cacito de cereales por una galleta María, de las de toda la vida de Dios. 

Hoy en día sigue merendando su papilla de frutas muy bien, y como cada vez tiene más "saque" le he aumentado las cantidades de fruta y añadido otra galleta María, y así es como hemos dado con la papilla que más le gusta, con diferencia: un plátano pequeño, una pera entera, un trozo grande de mango y 2 galletas María. Ahí os dejo la receta por si os interesa. Porque debo decir que en mi casa nunca se había comido mango y a la cachorrina resulta que es la fruta que más le gusta en la papilla. Así que el mango nunca falta en su dieta, y lo vamos combinando con manzana (golden o reineta, que son más suaves -todo hay que decirlo porque serían las típicas dudas que yo tendría-), pera (conferencia), plátano (de Canarias), uvas (verdes o rojas, le gustan las dos) o melocotón, y todas las frutas tirando a maduras.

En cuanto al zumo de naranja, no le gusta nada en la papilla, así que es mejor dárselo a parte con una cucharita o dejar que chupe directamente los gajos de, por ejemplo, una mandarina (secos los deja, oiga). 

Y a vosotr@s, ¿qué recetas os funcionan? A ver si vamos compartiendo ideas que poco a poco quiero que la cachorrina vaya probando nuevas frutas, aunque sé que algunas, como los frutos rojos de temporada, no se le deben dar hasta el año para evitar posibles alergias

¡Hasta el próximo post!