Ayer ya os comentaba en el blog que me parecía necesario para la alimentación del recién nacido un cojín de lactancia que nos facilite la tarea de amamantar al bebé o de darle el biberón.
Investigando en algunas tiendas y por internet me pareció que se habían pasado un pelo con los precios (los que yo he visto están entre 80 y 100 €), así que, dispuesta a ahorrarme el pastizal, me decidí por hacerlo yo misma, gracias a Eva, otra futura mami, del blog Actualizando a 2.1, que me facilitó este enlace a una página que mostraba un tutorial bastante sencillo sobre cómo hacer el cojín.
He de decir que después de ver el tutorial, me decidí por simplificar el asunto todavía más, vamos, que lo hice como me dio la gana, porque, para empezar, en lugar de imprimir el patrón, lo dibujé un poco a ojo para hacer el cojín un poco más grande y, en segundo lugar, porque no dividí la parte trasera del cojín en tres piezas para la cremallera, sino que me decidí por dejar la parte de atrás entera, igual que la de delante, colocando la cremallera en la costura de la parte de arriba, así en lugar de 4 piezas de tela, yo sólo trabajé con dos.
Para ser justos, también diré que el cojín del tutorial del enlace que os pongo quedó mucho más apañao que el mío, jaja, no nos vamos a engañar... Pero bueno, yo estoy contenta con el resultado y ¡creo que cumplirá su función más que de sobra!
Os dejo con los pasos que yo seguí:
1.- Materiales: Guata para el relleno (utilicé 1 metro de guata de 1'50 m de ancho, el equivalente más o menos que se utilizaría para rellenar una almohada de una cama de 90 cm), tela blanca para el cojín, tela de color para la funda, cremallera de 30 cm (si podéis cogerla más grande, que conseguí embutir por ella el cojín de milagro), alfileres, hilo, tijeras y máquina de coser. Decir que en los materiales, entre la guata, la tela del forro, la de la funda y la cremallera me gasté unos 9 euros que, en comparación con los 80 € que cuestan este tipo de cojines, pues es una ganga, oye.
2.- Dibujamos el patrón de nuestro cojín, o lo imprimimos del tutorial. Como no tenía papel para el patrón, utilicé papel de horno (para que veáis que se puede aprovechar cualquier cosa) y las medidas que yo utilicé son mayores que las del tutorial (68 cm de largo, 30 cm la parte más ancha, 22 cm las patas en su parte ancha; a partir de esas medidas las uní a ojo dándoles la forma que quería para el cojín). Unimos el patrón a la tela doblada por la mitad y cortamos, dejando 1 cm más o menos de margen para la costura. Repetimos la operación para cortar 2 piezas de la tela blanca del forro.
3.- Cosemos las dos piezas de tela del forro, que habremos unido con alfileres, dejando una abertura de unos 30-35 cm en la parte superior para poder darle la vuelta al forro e introducir la guata (en el tutorial sólo manda dejar 10, pero con los sudores que yo pillé para meter la guata habiendo dejado 30 cm, ¡¡no sé cómo se puede meter si dejas sólo 10cm!!). Después rellenamos el cojín y cosemos la parte que habíamos dejado abierta a mano para que nos quede la puntada escondida. La guata la enrollé bien antes de meterla en el forro.
4.- Una vez que ya tenemos el cojín listo, pasamos a cortar y coser la funda, que será la que podamos lavar en caso de ensuciarse, por lo que lleva la cremallera que nos permitirá ponerla y quitarla. Para la funda haremos exactamente lo mismo que para el forro, sólo que antes de coser las dos piezas, empezaremos cosiendo la cremallera. Como os dije, yo no me compliqué y cosí la cremallera en la costura entre las dos piezas (delantera y trasera) de la funda, por la parte de arriba Así, para que os hagáis una idea, al poner la funda es como si le pusiéramos unos pantalones al cojín -metemos las patas primero y vamos subiendo-.
5.- Cosida la cremallera del revés, para que quede al derecho al dar la vuelta a la funda, la dejamos abierta y cosemos por todo el contorno las dos piezas de tela. ¡Importante lo de dejar la cremallera abierta, porque si no, no tendremos cómo darle la vuelta a la funda! Una vez cosida toda la funda, le damos la vuelta por el hueco de la cremallera.
6.- Para terminar, ya sólo nos queda ponerle la funda al cojín, cerrar la cremallera y ¡listo! Así me ha quedado mi cojín de lactancia para la cachorrina... como un croissant.
En las fotos no se aprecia el tamaño, ¡pero es bastante grande!
Además de para la lactancia, el cojín puede utilizarse como apoyo y respaldo del bebé una vez que empieza a sentarse solito, o simplemente para dejarlo tumbado cómodamente después de comer. Si queréis ver más tipos de cojines y sus usos, os dejo con un post dedicado a ello del blog Mamá periodista, el cual os recomiendo porque yo aprendo un montón de su experiencia como mamá reciente.
Hoy de nuevo me toca preparación al parto y en el programa pone que nos hablarán del expulsivo... ¡a ver si no me asustan mucho! Seguid tan guap@s :)

