Últimamente han cambiado algunas cosas en casa de la Cachorrina -sí, suya, a nosotros nos deja vivir aquí porque le damos galletas, pero tooooda la casa ya es su territorio-, y es que una servidora por fin ha encontrado trabajo en la isla (y, como se suele decir "de lo mío", toma ya!), lo que nos ha obligado a buscar una guarde en la que la Cachorrina pudiera desahogar su locura unas horas todos los días.
El caso es que no es tarea del todo fácil porque había que valorar diferentes características que debía reunir la escoleta (así las llaman aquí) para ajustarse a lo que nosotros buscábamos, y que era:
- Buenas instalaciones, con patios amplios exteriores a los que sacaran a la Cachorrina a correr todos los días (esto puede parecer una tontería, pero en una guarde nos dijeron que sólo los sacaban los meses de primavera y verano, y yo sólo imaginar a la nena encerrada entre 4 paredes hasta marzo se me encogía el corazón pensando en ella y en la pobre profesora que sufriría las consecuencias del encierro).
- Profesoras majísimas que nos dieran buenas sensaciones para encomendarles la tarea de ayudarnos a educar a la peque.
- Comida casera cocinada en la propia guarde.
- Higiene, obviamente.
- Que fuera trilingüe: castellano, inglés, catalán. Los dos primeros porque me parecen fundamentales, y el catalán porque lo necesitará cuando vaya al cole en la isla.
- Que el horario fuera flexible para adaptarse a nuestros horarios, turnos y demás.
- Que estuviera cerca de casa.
- Que los precios no nos dejaran sin respiración.
He puesto el factor económico en último lugar porque realmente nos hicieron decidirnos todos los anteriores y al final nos quedarnos con la escoleta que ganaba en todos ellos aunque fuera un poco más cara que las demás.
De momento estamos muy contentos con la elección, aunque todavía hace pocos días que la Cachorrina empezó a ir. Y además, antes de que la pobre muriera del susto teniendo que comer allí y todo -y pensara que ya se iba a quedar a vivir en la guarde para siempre-, hemos empezado poco a poco con un par de semanitas de adaptación, de ir sólo 2 ó 3 horas al día. Debo decir que el primer día todo parecía de color rosa porque la nena se quedó jugando tan tranquila, y que día a día se va coscando del asunto y le cuesta más trabajo quedarse (qué momentos más malos, oiga). Pero las profes que son unos amores me envían fotos al whatsapp de la peque jugando encantada para que me quede tranquila y vea que sólo llora 5 minutos cuando nos ve marchar y que luego está tan contenta. Miedo me da el primer día que vea que se queda a comer y a echarse la siesta, lo mismo le da algo. ¡Ya os contaré!
Y vosotr@s, ¿cómo escogistéis la guardería?, ¿qué tal lo llevan los peques? Seguid tan guap@s :)