O como la cuchara venció a la teta (qué falta de apego por parte del fruto de mi vientre hacia mi persona, oiga...).
Después de 10 meses de lactancia materna, los 6 primeros en exclusiva, la Cachorrina y una servidora decidimos que la lactancia materna había llegado a su fin. Lo cierto es que yo no me había marcado objetivos muy ambiciosos al respecto, siempre dije que tenía claro dar 6 meses de lactancia materna exclusiva pero que no sabía lo que ocurriría a partir de ahí: si continuaría, si con la introducción de la alimentación complementaria ella no querría más, o si las dos querríamos continuar unos meses más... Lo que sí tenía más o menos claro era que lo dejaria en un momento en el que fuera relativamente fácil para las dos, que ella lo marcara y que no supusiera un conflicto, sino que surgiera de forma natural para que la peque no echara el pecho de menos ni fuera un cambio traumático o brusco para ella.
Después de 10 meses de lactancia materna, los 6 primeros en exclusiva, la Cachorrina y una servidora decidimos que la lactancia materna había llegado a su fin. Lo cierto es que yo no me había marcado objetivos muy ambiciosos al respecto, siempre dije que tenía claro dar 6 meses de lactancia materna exclusiva pero que no sabía lo que ocurriría a partir de ahí: si continuaría, si con la introducción de la alimentación complementaria ella no querría más, o si las dos querríamos continuar unos meses más... Lo que sí tenía más o menos claro era que lo dejaria en un momento en el que fuera relativamente fácil para las dos, que ella lo marcara y que no supusiera un conflicto, sino que surgiera de forma natural para que la peque no echara el pecho de menos ni fuera un cambio traumático o brusco para ella.
Conozco a madres a las que les costó mucho destetar a sus retoños, sobre todo pasados los dos años de edad, y la verdad es que no sabía cómo sería ni cuándo se produciría el destete de Nerea si ella mostraba muestras claras de querer seguir con él a largo plazo. Pero hacia los 9 meses de la peque sentí que el momento se estaba acercando de manera natural para las dos, porque ella ya no quería tanta teta como antes, de hecho, ya no la quería ni para comer, ni para merendar, ni para cenar, porque después de los purés y papillas si le quedaba hueco estaba reservado para algún trozo de pan y no le interesaba ni lo más mínimo lo que la teta podía ofrecerle, así que dejé de ofrecérsela después de las comidas de cuchara y ella tampoco la pedía. Seguía tomando por la noche, aunque bastante menos, porque antes se despertaba cada hora y media o dos horas para mamar, pero empezó a dormir más o a despertarse pero no querer teta, sino simplemente que le diera la mano o le pusiera el chupo para darse la vuelta y seguir durmiendo. Por la mañana, también tomaba pecho, pero sólo para el desayuno, después no pedía en toda la mañana y sólo protestaba llegada la hora del almuerzo, en la que la teta no le interesaba, pero aplaudía con las orejas al ver que la sentábamos en la trona y le traía el plato con el puré.
A medida que avanzaban los días ya no pedía teta por la noche, se seguía despertando, pero eran despertares de cogerla en brazos y volver a quedarse dormida inmediatamente, así que llegamos a tener sólo una toma para el desayuno. Yo quise seguir con esa toma diaria un poco más, tal vez hasta que la Cachorrina tuviera un año (ya estaba claro, con la trayectoria que llevábamos que la lactancia no iba a ser mucho más larga, porque la peque ni la necesitaba ni la echaba en falta), pero después de un par de semanas me di cuenta de que esa única toma, la peque se dedicaba más a jugar con el pezón, pellizcarme y morderme (éso era mucho dolor innecesario) que a otra cosa, así que para asegurarme de que comía, comencé a darle biberón con cereal para el desayuno... y tan ricamente. Han pasado desde entonces unas semanas y nunca dio muestras de querer su teta, así que quiero pensar que ella misma fue dejando de lado el pecho ante la presencia de otros alimentos que le gustan más (es de cuchara, como su padre). De hecho, casi me da pena que parece que la única que echa de menos esos momentos entre las dos ¡soy yo!
Por eso a veces cuando leo la expresión Baby led-weaning (destete regulado por el bebé), pienso que la Cachorrina sí que me ha hecho un BLW a mí, jajaja... Porque la introducción de nuevos alimentos que le interesaban más fue haciéndole perder interés en la teta (desagradecida...;)) Así que en esas estamos, desde los 10 meses aproximadamente, la Cachorrina ya no toma leche materna.
Debo decir que al haber sido tan gradual y tan pautado por ella misma, yo no tuve ni que sacarme leche nunca, ya que al ser una única toma al final, simplemente dejé de dársela y, aunque noté unos días algo de peso en los pechos, desapareció sólo y sin ningún tipo de problema. Yyyyyyyyyy, tengo que decir, para las mamis que, como yo, sufren de insomnio y me preguntan que cómo hemos hecho para que las noches mejoren, me temo que el único secreto que se me ocurre ha sido el fin de la teta. Al dejar el pecho, la Cachorrina empezó a dormir mejor, supongo que porque ya no esperaba ni quería teta. Y ahora aunque sigue teniendo alguna noche mala malísima, la mayoría de las noches duerme 6 ó 7 horas seguidas. y esta última semana, ha dormido 3 noches de 9 horas seguidas. Así que, aunque por un lado echo de menos darle el pecho, por otro el descanso de todos los miembros de la familia, ¡lo hemos agradecido infinitamente!
Y por supuesto, también he agradecido infinitamente decir adiós a sujetadores de lactancia feos y tristísimos y poder dar la bienvenida a monisiteces lenceras.
Y vosotras, ¿cuándo sentisteis que había llegado el momento del destete? ¿os costó dejar de dar el pecho? ¿tenéis pensado darle hasta los 2 años que recomienda la OMS?
¡Hasta el próximo post!
