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miércoles, 10 de julio de 2013

Evolución del barrigón

Así ha ido creciendo el barrigón en los últimos 9 meses, bueno, mejor dicho, 6 meses, porque los tres primeros no había nada  todavía.

Ahora veo las fotos del principio y casi no me creo que fuera así de pequeña la tripa porque viéndome ahora tengo la sensación de que ya nací con este volumen abdominal que me gasto ahora. Y, en serio... ¿cómo es posible que todo vuelva a su sitio? Un misterio...


 3 meses de barrigón



4 meses de barrigón


5 meses de barrigón



 6 meses de barrigón



 7 meses de barrigón



8 meses de barrigón


9 meses de barrigón (estado actual, foto de ayer mismo)


martes, 9 de julio de 2013

38 semanas

¡¡¡Y ya sólo nos faltan 2!!! Eso si la cachorrina no decide adelantarse y nacer antes de lo previsto, lo que es algo que agradecería muy mucho teniendo en cuenta lo que ya me pesa el barrigón y las nuevas dimensiones adquiridas por mis pies y tobillos (han dejado de ser pantobillos porque ahora los tobillos ya son más anchos que la pantorrilla... y no es broma). 

"Así que Nerea, hija mía, si puedes escucharme, ten piedad de tu madre y vete buscando la salida de emergencia que con estos calores no hay quien pueda, además ahí ya no te queda sitio, que siento que te estiras y te estiras para acomodarte y sólo consigues deformarme la tripa, pero veo yo que no encuentras postura, así que venga, tontona, que cuanto antes salgas antes damos paseinos al sol, ya verás que bien lo vamos a pasar por aquí. Y como papi ya no vendrá hasta el parto, cuanto antes decidas venir al mundo, antes estaremos los tres juntos. ¿Ves? Todo ventajas".

Y así, con ese discurso me paso todo el día, a ver si acabo por darle penita y se decide. (Si pudiera verme los pieses sí que le daría pena y saldría por la vía rápida.)


Cumpliendo las 38 semanas no queda mucho que decir porque se limita todo a la espera de alguna señal que nos indique la inminencia o llegada del parto, ni ella tiene mucho más trabajo que hacer y a mí sólo me queda intentar no mirarme mucho en el espejo. Y eso que llevo engordados 11 kilos, que se supone que están muy bien, pero qué queréis que os diga, yo me veo y me siento como un cachalote, con la agilidad de un octogenario con artrosis y una prótesis de cadera, que da pena verme arrastrarme por las esquinas y caminar como Robocop por los dolores en las partes bajas que me produce el peso del barrigón. Pero caminar sigo caminando muchísimo, a todas horas, que dicen que es bueno para adelantar el parto o, al menos, para que no se atrase, así que no paro de lucir mis recién estrenados andares de "no puedo con mi vida ni con este barrigón" y mis chanclas (o cholas, que diría mi amiga Alejandra), que es casi lo único en lo que puedo meter los pies de hobbit... con lo que una ha sido... qué pena. Pero que no se diga que una no lo intenta aún a costa de una pérdida total de dignidad y amor propio dejándose ver de esa guisa.

Me despido hasta el próximo post, 

Fdo. Frodo Bolsón.

domingo, 30 de junio de 2013

La cuenta atrás

A tres semanas aproximadas de salir de cuentas, considero que el barrigón y yo ya hemos comenzado con la verdadera cuenta atrás para la llegada al mundo de la cachorrina. Este fin de semana ya me instalé definitivamente en Asturias de donde ya no me moveré hasta que no nazca la peque, y el hecho de estar aquí para esperar el Día D hace que lo sienta muuuuy cerca.
 
 
 
A partir de ahora y durante estas tres semanas, me dedicaré a pasear, pasear y pasear, y a seguir las instrucciones de la matrona como buena alumna aplicada sobre las respiraciones, los ejercicios de Kegel o los masajes perineales, todo para facilitar la salida de Nerea y que sea lo menos traumática -para mí y mi cuerpo serrano-, posible. También me dedicaré a limpiar, recoger, montar trastos y colocar cosinas, pero eso es un síndrome del nido en toda regla que merece un post aparte.
 
Debo decir que, a pesar de cumplir casi las 37 semanas de gestación, sigo teniendo un embarazo estupendísimo, sin molestias ni problemas para dormir. Mis 7 horas del tirón no me las quita nadie (a lo que añado otra hora después de desayunar y otra de siesta, que no se diga que no descanso), lo que parece ser que en preparación al parto las tenía alucinadas porque en esas horas no me despierto ni para hacer un pis. La verdad es que reconozco que una servidora salía la mar de contenta de esas clases y con el ánimo por las nubes porque las otras futuras mamis estaban ya casi todas con sus achaques, falta de sueño, ganas de hacer pis cada 5 minutos, mucha pesadez y cansancio extremo, ciática y/o lumbago, cólicos, calambres en las piernas, falta de hierro, anemia, diabetes, pérdidas, cólicos, naúseas y vómitos (que al parecer todavía les duran), estrías, estreñimiento, hasta hemorroides alguna... Tanto era así que cuando una por una iban contando su retaíla de últimas molestias, yo casi me sentía mal por tener que decir que mi único problema con la cachorrina (aparte de las patadas ninja), es el de los pantobillos que se me están poniendo por la retención de líquidos, y que son una cosa muy fea. Para que os hagáis una idea, -no de los pantobillos, que eso es una mutación muy horrorosa que es mejor que no veáis, si no de lo bien que me trata el barrigón-, ayer estuve en pie desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la madrugada, sin pasar por casa ni un minuto, incluyendo el día tiendas, viaje, comilona y cena familiares, fiestas del pueblo del Cangués con sus bailes en la carpa de la fiesta incluidos, y no tuve que abandonar más que por el sueño que me estaba entrando que ya cabeceaba de pie. Un chollo de embarazo, oiga.
 
Las semanas que faltan, sólo me queda esperar que la peque siga tratándome así de bien en el parto y cuando ya esté fuera, aunque en vista de su actividad continua me temo que lo que se está gestando aquí dentro es un culo inquieto (pánico mortal el que me metieron en el cuerpo ayer las primas del Cangués con su malvivir postparto ;)). Además en la semana 37 los médicos dan el embarazo por finalizado, de tal forma que la cachorrina podría decidir salir en cualquier momento desde ya sin que se la considerase prematura, como un parto perfectamente normal, así que ahora vivo sin vivir en mí esperando posibles señales de que ésta quiera salir (que la salida la busca a base de patadas, que os lo digo yo). Como mañana tengo cita con la tocóloga, espero que pueda darme alguna pista sobre cuánto cree ella que puede faltar para el parto, así que ya os voy informando de las novedades, ¡si las hay!.
 
¡Ah! Ha vuelto la conexión a internet a mi vida, así que espero volver a darle un poco más de ritmo al blog. ¡Hasta el próximo post que me voy a mi siesta postdesayuno!
 
 Imagen vía Pinterest.
 
 

martes, 18 de junio de 2013

8 meses de barrigón

O, lo que es lo mismo, 35 semanas de cachorrina. Poco a poco nos estamos acercando peligrosamente al momento del parto y de tener a Nerea en brazos y la verdad es que no vemos la hora de que sea así. Aunque reconozco que ya siento respeto por saber cómo será su llegada al mundo, si todo saldrá como debe, si ella estará bien, si no habrá complicaciones que obliguen a instrumentalizar el parto o a una cesárea, si respetarán (y respetaré, jaja) mi plan de parto...; estoy deseando que llegue el momento.

Como ya os comenté en el post anterior, sigo sin internet en el piso nuevo, así que las actualizaciones son pocas y cobardes, pero no tengo tiempo a más porque en la biblioteca de al lado de mi casa sólo dejan conectarse 30 minutos al día y con el barrigón no se me apetece nada cargar con el portátil por el mundo en busca de wifi, ¡así que espero que no me lo tengáis en cuenta!

Para compensar os enseño en todo su esplendor, paseando por la playa con sus 8 meses recién cumplidos a, tititiritiritititiri tititiritiritititiri (música de circo):


Ahí lo tenéis, tamaño XXXXXL...

Y ahí dentro habrá ya como 2,500 kg de cachorrina que ya me deja doblada a patadas con la fuerza que tiene la tía... 

Sigo teniendo un embarazo del que no me puedo quejar, sin apenas ninguna molestia y ya empieza a estar preparado todo lo de la peque, que hasta la cuna está montada, no vaya a ser que se nos adelante más de la cuenta y nos pille el toro.

No me da tiempo a mucho más, que la contrarreloj ésta a la que me someten los funcionarios de la biblioteca estresa mucho y parece que el ordenador se va a autodestruir en 45 segundos. Hasta el próximo post y seguid tan guapos :)

sábado, 25 de mayo de 2013

... Y llegaron los dolores

Finalmente, y tras 32 semanas de embarazo de concurso sin apenas ninguna molestia ni efecto secundario, el barrigón se manifiesta en todo su esplendor y me machaca los riñones sin piedad. Y es que con las dimensiones recientemente adquiridas (ayer la farmaceútica me miraba como si fuera a dar a luz allí mismo en su negocio), el barrigón ya empieza a darme algo de mala vida, empezando porque ya llevo dos noches despertándome con mucho doló. Dolor de cadera y dolor de barrigón, que me pesa hacia un lado y me tira. Parece ser que la solución a ésto, para poder tener buena postura y dormir mejor, consiste en poner una almohada o cojín alargado entre las piernas y por debajo de la barriga, de tal forma que equilibre la cadera y puedas apoyar la tripa gigante en él. Y funciona, oiga. El único problema va a ser acostumbrarme a dormir así, porque esta noche estrene el invento y sí, es todo felicidad y comodidad absoluta de la que te colocas, pero periódicamente te despiertas con los dolores y te encuentras con que has azotado la almohada salvavidas contra una esquina de la habitación (probablemente a patadas, pero no lo puedo confirmar, igual que no puedo asegurar que las patadas sean mías o de Nerea, que es más bruta...) y vuelta a colocar el invento, y otra vez la felicidad y fuera dolor... y a las dos horas, vuelta a recoger la almohada del suelo... Así toda la noche. A ver si me acostumbro rápido a dormir de esta manera para que todo vuelva a ser paz, harmonía y dormir del tirón, aaayyyy!

Lo cierto es que venden almohadas específicas para embarazadas con formas sinuosas que se supone que después se pueden aprovechar para la lactancia, pero te cobran el dichoso cojín como si te estuvieras comprando un colchón viscoelástico, así que yo pongo una almohada normal y tan contenta.



Pero no sólo de dolor nocturno vive el barrigón, no. Ahora tengo también dolor de riñonada cuando camino más de la cuenta, porque ya llevo la espalda bastante curvada hacia atrás -por aquello de mantener el equilibrio y que el barrigón no me tumbe en el suelo de morros a la primera de cambio-, o cuando llevo un rato largo de pie. Y cuando me siento o me "despatarro" en el sillón "chanclas p'arriba", que diría el Cangués, entonces el dolor viene en forma de patadones en las costillas, que se ve que a la cachorrina le va la marcha y eso de estar en reposo no le gusta nada. Parece que la estoy viendo asestar un golpe mortal de los suyos mientras me dice "¡levanta esssse culo, barrigón!". Más guapa...

Y ya lo último en dolores, son los que me dan ahí abajo, en las partes nobles. Que yo pensaba que tenía algo malo y se me iba a caer la nena, y no, resulta que son normales porque los músculos de la zona ya se van aflojando y relajando para el día del parto y al tener menos fuerza notas en ellos el peso del bebé y se resienten, como si tuvieras agujetas, cuando haces más esfuerzos de la cuenta. Y claro, después de la hora de piscina que me metí ayer, seguida de dos horas y media de caminata modo entrenamiento militar a las que me sometió el Cangués, cuando llegué a casa me arrastraba como una Geisha octogenaria que daba mucha penita verme.

Y no es que quiera ser llorica, pero que sepáis todos que ésto del barrigón, además de muchas alegrías, también da mala vida, aunque el Cangués se piense que me quejo de vicio y cada vez que me escucha un "¡ay, cuánto doló!", asoma diciendo "¿epidural?"... Más mala leche en ésta casa... 

Menos mal que la mala vida se verá compensada de sobra cuando me den a mi cachorrina gordita, blandita, llena de babas, suave y que huela a Gloria Bendita :D



¡Qué tengáis buen fin de semana!

Imágenes vía Pinterest.

jueves, 16 de mayo de 2013

¡¡7 meses!!

Así, como quien no quiere la cosa, nos encontramos ya cumpliendo 7 meses de embarazo, o lo que es lo mismo, 31 semanas. Si a la cachorrina no le da por alargar su estancia en mi barrigón más de la cuenta, en sólo dos meses ya podremos ver en vivo esa nariz respingona y achucharla hasta que nos pida que la dejemos en paz. ¡Qué ganas!

En la semana 31 de embarazo Nerea ya mide aproximadamente 40-42 centímetros y pesa más de un kilo y medio (1,6-1,7 kg), lo que quiere decir que ¡¡ya es enorme!! O al menos a mí me lo parece... y teniendo el cuenta las dimensiones actuales del barrigón, tiene que serlo. Debido a su tamaño cada vez el útero se le queda más pequeño, aunque sigue moviéndose muchísimo, con la diferencia de que ahora puede verse desde fuera cómo se me mueve la barriga según por dónde me pegue pataditas, puñetazos o simplemente se mueva haciendo el efecto de tener un alien recorriéndome el estómago de lado a lado. ¡Es una sensación súper rara! Pero es genial porque todos esos ataques gratuitos que me propina durante todo el día significan que está sana, está bien y cada día más fuerte.


Si no lo ha hecho ya, que yo creo que no, en los próximos días debería girarse definitivamente para colocarse de cabeza, preparándose para el parto. Y ahora todos sus órganos están maduros y preparados para funcionar, incluidos los riñones, lo que hace que a partir de esta semana la cahorrina ya haga pis en el líquido amniótico. Lo cual no parece muy higiénico, la verdad...

En cuanto a mí, además de sentir mucho a la peque, también he sentido alguna pequeña contracción, que quiere decir que el útero está practicando para el parto. Son contracciones suaves e indoloras, al menos en mi caso, así que no molestan... ya podían ser así en el momento de dar a luz, pero mucho me temo que no habrá tanta suerte.

Madre mía, es ver la foto y alucinar con lo que ha crecido el Barrigón!!!!!!!!

Como Nerea ya ocupa casi toooodo mi espacio interior, cada vez cuesta más digerir los alimentos, por lo que hay que hacer comidas más pequeñas (también porque a partir de ahora puede engordarse 500 g a la semana, así que cuidadín), y los pulmones tienen poco espacio, lo que provoca sensación de ahogo (de ahí las bocanadas de aire que tengo que coger de vez en cuando como si saliera del agua después de llevar aguantando la respiración 5 minutos).

También esta semana los pechos empiezan ya a producir leche, el calostro, que será el primer alimento de la cachorrina, lo cual no deja de llamarme muchísimo la atención y creo que me va a resultar muy extraño ver que de ahí sale leche, cual vaca lechera... qué cosas...

Por lo demás, se supone que dormir ya es más difícil porque resulta más incómodo con el tripón, pero la verdad es que yo duermo mis 7-8 horas del tirón que ni me entero, aunque sí que me despierto con dolor de cadera que será del peso de la tripa al dormir de lado; pero dormir, ¡vaya si duermo!

Y como se acerca el momento del parto ya empiezo a pensar más en él, en cómo será y si dolerá tantisisisisísimo... Pero la nena tiene que salir, ¡así que hay que ir preparándose mentalmente!

¡Hasta el próximo post!


viernes, 3 de mayo de 2013

Ya no me veo los "pieses"

Llevamos 6 meses y medio de embarazo y yo ya no me veo los pies ni la flexibilidad de antaño por ningún lado, y atarme los zapatos ya es una odisea  que me lleva 20 minutos de reloj porque entre cada paso de la lazada tengo que hacer un descanso para coger aire como si hiperventilara y para intentar que los ardores y el desayuno que pugnan por volver a salir sigan en su sitio (orejita de conejo-inspiración tipo asmático al borde de la muerte con ventolín-me agacho- rodeo con el cordón por aquí-vuelta a incorporarme-pierdo orejita y tengo que volver a empezar-me agacho-patada de la cachorrina en los riñones porque la espachurro-quemazón de esófago y pérdida de dignidad-... y así...). ¡Ay!, cómo está creciendo el barrigón, la leche.





Y es que, aunque sigo sin poder quejarme porque tengo un embarazo de concurso por los pocos síntomas y malestares que he padecido, el barrigón  crece a un ritmo que ya dudo de si la nena va a nacer lista para empezar al cole... o al instituto, si me apuras. Y eso que la matrona me pesó el lunes y llevo 7 kilos, que se supone que está dentro de la normalidad; pero a mí estos 7 ya me saben a 35, y me veo a mí misma intentando levantarme de la cama tirando de abdominal, y no puedo, y me doy cuenta que ahí no hay abdominal ni nada que se le parezca y tengo que rodar como una croqueta al borde de la cama y me veo por el espejo como una foca-monje barada en la orilla del mar y me da la risa, y me dejo caer de cualquier manera y entra el Cangués al grito de ¡¡arriba, barrigón!!, y termino pidiendo auxilio con la moral y el orgullo pateados por la cachorrina, que debe saber lo que pasa y se lía a puñetazos y movimientos extraños que me hacen cosquillas, para terminar de rematarme. Y así de entretenidos andamos...

¡Que tengáis un fin de semana genial y seguid tan guap@s!

martes, 30 de abril de 2013

Nueva eco y visita a la matrona

Ayer tuvimos una nueva ecografía por mis 28 semanas de embarazo. Al parecer, no tenía por qué haberla hecho, pero se equivocaron y me dieron cita, cuando no debería haber sido hasta la semana 34, lo que quiere decir que tuvimos una eco de regalo. No me quejo, claro, porque ésta vez sí pudimos ver en condiciones a la cachorrina (no como con la ginecóloga rancia de la ecografía de las 20 semanas). Ayer nos tocó la doctora encantadora que me atendió en la amniocentesis y ella sí nos enseñó bien a Nerea. Cuando la vimos se estaba tocando la nariz con el pie,; de hecho en la foto que le hicieron sale su cara y el pie izquierdo (que, si os acordáis, fue el pie que nos enseñó también la última vez, así que queda confirmado que lo tiene). Ahí la tenéis, en primicia: Nerea con su nariz respingona haciendo gimnasia con la pata p'arriba


Lo de la nariz respingona es importante porque el Cangués ya andaba precupao de que la nena sacara nada más nacer la nariz de su madre, una servidora, y no conseguía hacerle comprender que mi ñarigón creció en la adolescencia y que hasta entonces yo había tenido una naricilla muy mona. Pero con ésta eco ya está más tranquilo, aunque sigue convencido de que mi nariz es un gen dominante y Nerea tarde o temprano la va a desarrollar.

Por los datos de la ecografía, Nerea está creciendo perfectamente, ya mide unos 34 cm y pesa 1 kilo 60 gramos, y, de momento, todavía se presenta de culete. A partir de ahora debe empezar a girar para prepararse para el parto.

Después de la eco, teníamos también cita con la matrona, que me dijo que la prueba del azúcar había salido estupendamente así que quedaba descartada la diabetes gestacional. PEEEEEROOOO nos dijo que en los análisis del segundo trimestre había dado que no era inmune a la toxoplasmosis, cuando en el primero me habían dicho que sí... y yo comiendo embutido y lo que me pusieran por delante, ¡¡si es que ésto no es serio!! Total que esta mañana me ha tocado repetir análisis de sangre para resolver los diagnósticos contradictorios en relación a la toxoplasmosis en cuestión. A ver si se aclaran.

Por lo demás, me dijo que todo estaba estupendo y que ya debería empezar con las clases de preparación al parto, de las que ya os hablaré otro día.

Barrigón de 6 meses. Por cierto, llevo una camiseta súper chachi que podéis ver aquí, y que fue una odisea y una pelea con la empresa en cuestión para que llegara a nuestras manos.

Cambiando de tema, estos días que estamos de visita en nuestra Asturias Patria Querida, Asturias de mis amores, estamos recibiendo muchos regalos para la peque que no sabemos ya cómo agradecer. Así que prometo post mañana de regalinos para la cachorrina (en vez de una cómoda le vamos a poner un cuarto trastero).

¡Hasta mañana y seguid tan guap@s!

jueves, 25 de abril de 2013

Carta a Nerea (III)

Querida hija, 

Te escribo de nuevo para contarte qué tal van las cosas por aquí fuera esperando tu llegada. La verdad es que, quitando el tamaño de mi barrigón, que estás contribuyendo muy eficazmente a agrandar a diario, no hay muchos cambios. 

Que, hablando de agrandar, ya sé que cada vez hay menos sitio, y que ya tienes que estar encogidina porque se te acabó el espacio ese estupendo en el que hacías mortales atrás, florituras, triples tirabuzones y saltos varios, pero tampoco hace falta que intentes hacerte sitio a patada limpia, que a veces ya no sé si es que estás buscando la salida o que quieres seguir los pasos de papá con el kárate. El ataque gratuito a mis interiores de esta noche, con dos patadas voladoras que hasta me despertaron (y no es fácil despertar a tu madre, créeme), me hace temer por mi integridad física cuando seas un poco más grande y tengas algo más de fuerza. 

Estarás pensando que no ves que progresemos adecuadamente, porque mucho criticar patadones nocturnos y kilos de barrigón, pero de comprarte cosinas, ponerte habitación, mirar sillas y esas cosas ná de ná (ya, ya, y de lo tuyo qué). Pues sí, la verdad es que tienes razón, pero te diré que listas tengo ya para aburrir. Estamos dejando claro lo que necesitaremos (o más bien, lo que necesitarás tú, en detrimento de la economía familiar) y ya casi estamos listos para empezar a almacenar. De hecho, ya casi tenemos la silla, bueno, el trío, ya sabes. Al menos yo sí que lo tengo, pero entre ceja y ceja metido, que no pienso en otra cosa porque es una monisitez y encima nos sale genial de precio que nos hacen descuento (en contra de la voluntad del chico de la tienda, el pobre), ¡¡una ganga, Nere!!

Lo que sí te puedo decir es que tienes a tus abuelas en una guerra del punto y el tricotaje que da gusto verlas: venga mantas, toquillas, chaquetinas y capotas... frío no vas a pasar, te lo digo yo.

¿Sabes qué?, a mami ésto del blog le está dando muchas alegrías y, además de ganar visitas y lectores todos los días e ir conociendo gente nueva gracias a ello, resulta que ahora también me cae algún premio, ¿cómo te quedas? No es que saquen de pobre, pero hacen una ilusión tremenda, que una es muy agradecida.



 Gracias a Mamá Periodista, Blog de una embarazada y Planeando ser Padres, respectivamente. (Los premios vienen con deberes, que no se me olvida...)



También quiero decirte que ahora ya quedan menos de 3 meses para que salgas, y a mí ya me está entrando el nerviosismo. Tenemos muchas ganas de verte, ¿sabes? Tantas que se nos hace un poco larga la espera, de hecho a tu padre le parece que hace tiempo quedaron atrás los 9 meses y que vamos camino de una gestación elefantiana de 22. Pero comprende que nos pueden las ganas de conocerte, verte la carina y aprender de ti y contigo, de saber cuál será tu carácter, si serás remungona, tendrás mala leche, serás buenina, qué cosas te gustarán y que cosas harán que nos destroces los tímpanos, si serás guapísima como papá, o felizona, como mamá... Pero no te preocupes, tú a tu ritmo y sin prisa, que ya nos veremos los caretos.

Me despido por hoy, que voy por ahí a mover el barrigón, que falta hace.

Un besín enorme,

Mami