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miércoles, 16 de abril de 2014

En forma con tu bebé

Después de pasar por el embarazo, con ese barrigón, esa retención de líquidos y esa espalda machacada, una pretende volver a su ser lo antes posible pero tener a tu peque las 24 horas pegado a ti no facilita mucho que puedas dedicar tiempo a apuntarte a un bombardeo en el gimnasio y combinar las clases de Spinning, con pilates, GAP, Zumba y lo que se tercie para conseguir poner un poco de orden en tu maltratado cuerpo.

Lo cierto es que yo no engordé mucho en el embarazo: 10 kilos en total, que afortunadamente ya he bajado, pero claro, bajas los kilos pero tu cuerpo no es igual, y queda esa barriga blandiblu que pide series de abominables a cascoporro, pero que nunca encuentras momento para hacer (menos mal). Y debo decir que intenté apuntarme a la moda del running, saliendo a correr un par de días que conseguía robarle media hora a la Cachorrina, pero siempre vuelve una de correr con esa sensación de "pero qué  necesidad de pasar este mal rato" como si no tuviera una bastante con no dormir o parecer el Jorobado de Notre Dame por la acumulación de contracturas de cargar con la peque, así que corrí 4 ó 5 días, me mudé, y volví a perder la media hora robada y las ganas, para qué engañarnos. 

Por eso, cada vez me resulta más atractiva la idea de poder compaginar el cuidado de mi hija/siamesa con hacer ejercicios específicos para la total recuperación física postparto. Y aunque empujar el carrito cuesta arriba algunos kilómetros, o levantar el peso de la Cachorrina cien veces al día, ya puedan parecer ejercicio bastante, me parece genial poder hacer ejercicios guiados por una profesional, que te anime, que te enseñe a hacerlos bien y que sepa darte clases completas de deporte con tu bebé para disfrutar de él, y a la vez recuperar tu forma, tonificar los músculos y conseguir que todo vuelva a su sitio. Y si puedes compartir la experiencia con otras mamis que están igual que tú y con sus retoños, pues mejor que mejor. 




Lo cierto es que hay algunos gimnasios que ya están incluyendo este tipo de clases entre sus actividades, pero yo quiero recomendaros lo que conozco, que es ACTIMAMI - Mamás activas, bebés felices, el proyecto de una Licenciada en Educación Física que decidió especializarse en el cuidado de las mujeres durante el embarazo y el postparto y que realiza clases tanto individuales como colectivas, a domicilio o en centros deportivos, gimnasios, centros sociales, etc. La profesional que se encuentra detrás de Actimami se llama Teresa y, no sólo es una excelente entrenadora personal para mamis presentes y futuras, si no que también es un encanto y súper divertida, con lo que sus clases no pueden resultar nunca aburridas. Actimami tiene su actividad en Asturias y podéis poneros en contacto con ella o seguir sus Masterclass en su página de Facebook pinchando aquí. Si os animáis os prometo que no os arrepentiréis.

Para las que seáis de fuera de Asturias no tengo a quién recomendaros, pero seguro que también hay iniciativas de este tipo en vuestras ciudades. A ver qué encuentro yo ahora en La Isla ;)

¿Alguna habéis probado ya estas clases?¿Os animaríais? 

Hasta el próximo post!!

miércoles, 15 de mayo de 2013

Clases de preparación al parto (I)

Ayer tuve mi primera clase de preparación al parto. La verdad es que fue más o menos cómo me la esperaba: la clase dura dos horas, dedicando la primera más a la parte teórica y la segunda a la práctica con los famosos ejercicios de respiración y demás. La verdad es que la matrona que la impartía es encantadora y resuelve cualquier duda que le plantees, por peregrina que sea.

En las clase de ayer éramos 12 barrigones y 4 futuros papis nada más, que se ve que a los hombres les da como vergüenza todavía ir a estas clases, bueno, y que el horario no ayuda porque son de 9 a 11 y si hay que trabajar... Las mujeres todavía entre bajas o justificantes que te hace la matrona pues creo que lo tenemos más fácil para poder asistir.


En la primera hora, nos pusieron un Power point que ayer trataba sobre los síntomas del parto y cuándo debemos aguantar en casa o cuándo es hora de ir al hospital porque ya falta poco para la llegada del bebé. Daba gusto ver a los 4 papis sentaditos con sus libretas cogiendo apuntes desde sus sillas, más aplicados ellos... Y yo tratando de imaginarme al Cangués allí boli y papel en mano apuntando cada cuanto tenían que ser las contracciones para echar a correr a maternidad... Y ni en mi imaginación lo conseguía ver cómodo, oiga. 

Sobra decir que nosotras, ni apuntes ni nada, allí estábamos despatarradas por colchonetas cada una en la postura que mejor le venía, algunas atendiendo y otras (supongo que las que tenían ya a los consortes tomando nota) más pendientes de tocarse la barriga que de otra cosa. Yo estuve pendiente de la cachorrina porque se ve que el tema la ponía nerviosa, y no es para menos, y se tiró tooooda la clase recolocándome los interiores a base de patadas y puñetazos y de serpentearme por la tripa como un alien. Lo mismo también se estaba imaginando al padre cogiendo apuntes y levantando la mano para preguntar qué pasaba si rompía aguas transparentes y el estreptococo me salía positivo, y se estaba retorciendo (y retorciéndome a mí) de la risa.

Después de la presentación y de la ronda de preguntas, tanto las embarazadas como los hombres, pasamos a las respiraciones... madre mía, las respiraciones. Fue un momento muy duro porque ahí me di cuenta de que, o mi capacidad pulmonar es la de un pajarito o la nena me tiene los pulmones acobardaos en una esquina, porque yo el ritmo de respiración que nos marcaba la matrona no lo seguía ni a tiros. El caso es que ella nos decía que debíamos respirar muuuuuy despacio, inspirando por la nariz, hinchando la tripa y expulsando lentamente y claro, mi situación era la siguiente: 

-Matrona: Cogemos aireeeee, leeeentamenteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee...
-Yo: Cojo aire - echo aire - cojo aire- echo aire - cojo aire - echo aire, paso de la nariz, bocanada de aire por la boca - echo aire...
-Matrona: Echamos el aireeeeeeeeee, lentamenteeeeeeeee....
-Yo: ¿Perdona???? ¿Echamos??? ¿Todavía???? (Miro embarazadas a mi alrededor para ver si siguen el ritmo de la buena mujer sin barrigón y si es así, comprobar si hemos sufrido alguna baja o alguna está de color azul...)

Y así 15 minutos... Si llego a intentar respirar yo al ritmo de la matrona, me sale la niña sietemesina en aquella sala suplicando por un poco de oxígeno.


Después pasamos a las respiraciones superficiales, que resultaron ser más o menos lo que yo venía haciendo y las que conocemos típicamente por las pelis como las respiraciones de embarazada de cojo-echo, cojo-echo, cojo-echo... Así sí, hombre.

Después combinamos las respiraciones con sentadillas, para ejercitar un poco y de paso practicar las respiraciones profundas con dolor porque nos mandaba quedarnos en mitad de la sentadilla aguantando un minuto, para que se pareciera a la contracción... Uno de los chicos pidió la epidural a la quinta sentadilla, no os digo más.


Para terminar, hicimos los ejercicios de Kegel, que sabréis que son los que recomiendan para fortalecer el suelo pélvico y consisten en tirar de los músculos de ese suelo pélvico hacia arriba como si quisieras aguantar las ganas de hacer pis. El caso es que dijo que también era bueno que los hicieran los hombres, porque ayudaba a prevenir el cáncer de próstata, y allí a los 4 chavales era para verlos intentando tirar no se sabe de dónde y preguntando qué era lo que se suponía que debían sentir, porque no había manera, los pobres...

Al final de la clase nos dieron un par de cajas-canastillas con regalitos de muestras de distintas marcas de productos para el bebé, como pañales, creminas, infusiones, descuentos en puericultura y revistas especializadas, que se agradecen, oye.

Y eso fue todo, hasta la semana que viene. La estructura de la clase será siempre la misma, así que ya os iré contando los distintos temas que vamos tratando, lo que nos explican y la cantidad de palabrejas nuevas que estoy aprendiendo para el Diccionario de palabras que desconoces hasta que te quedas embarazada.

¡Hasta el próximo post!

jueves, 17 de enero de 2013

Ejercicio durante el embarazo


Desde que supe que estaba embarazada me preocupó mucho el tema de coger demasiados kilos, porque entre mi facilidad para ello y el miedo que te meten cuando escuchas casos de embarazadas que durante la gestación pueden llegar a coger hasta 30 kilos (30???), quedaba claro que había que intentar ser un poco constante y ¡mover el culo!!

Informándome sobre ello he aprendido que el deporte está recomendado, siempre que no sea peligroso y la intensidad no perjudique a tu salud ni la del feto. Vamos, que si nunca hiciste ejercicio, no es el mejor momento para pegarte palizones en el gimnasio porque el propio embarazo ya aumenta el ritmo cardiovascular y puede ser contraproducente. Pero, realizado con moderación y de forma controlada, resulta beneficioso para mejorar la condición aeróbica y muscular de la mujer embarazada, lo cual facilita el parto y disminuye la necesidad de intervenciones médicas, disminuye los signos de insuficiencia cardiaca fetal y facilita la recuperación física (y emocional) tras el parto. Por el lado contrario, como punto negativo, se asocia el ejercicio durante el embarazo a la disminución del peso del bebé al nacer en unos 300 gramos. Pero oye, 300 gramos él, 10 kilos yo, a mí me parece justo :D.


Hay deportes que no se aconsejan en esta etapa, y son todos aquellos en los que corres riesgo de golpearte o caerte (yo corro ese riesgo hasta en reposo, pero ese es otro tema…). Se desaconsejan especialmente el submarinismo, el surf, el esquí acuático, snowboarding, la escalada, el ciclismo, montar a caballo, y mi prohibición preferida: esquiar cuesta abajo. Sí, amig@s, cuesta arriba sí se puede esquiar estando embarazada (en circunstancias normales es imposible, pero si estás esperando un bebé, puedes; es así).




Entre las actividades más recomendadas para las embarazadas se encuentran: caminar (una hora al día, lo cual requiere tiempo, y si trabajas mañana y tarde se complica), la natación y el yoga para embarazadas.




Yo vi esa foto, sentí dolor y me decanté por la natación porque creo que es lo más cómodo y práctico ya que, al no pesar tu cuerpo en el agua, la probabilidad de abandonar cuando tengas el barrigón es menor.




 Nadar está muy bien porque mejoras mucho en poco tiempo y eso motiva, no te enteras de si sudas o no, sales relajadísimo después de chapuzón y ducha, y, además, en invierno se agradece lo del agua calentita. Peeeeero, como pega yo le pondría que con el bañador no puedes disimular nada y claro, voy yo, que todavía no tengo tripa de embarazada, pero ya tengo un abultamiento fácilmente confundible con una barriga cervecera cualquiera, y para que no haya confusiones posibles voy acariciándome la barriguilla, cual adivino con su bola de cristal, desde que salgo del vestuario hasta que me meto en el agua, y lo mismo para la vuelta. Es más, al principio hasta nadaba acariciándome la barriga, para que no quedara ninguna duda de que no es que me hubiera pasado con los polvorones y el turrón de Suchard, pero tuve que dejarlo: primero, porque nadando solo con un brazo apenas avanzaba; y segundo, porque el socorrista no dejaba de lanzarme el flotador pensando que me estaba dando algo… 




A pesar de ello, estoy contenta con la experiencia de la piscina y me estoy portando muy bien… ¡a ver si no se me pasa! 

Hasta el próximo post!!