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martes, 15 de octubre de 2013

Las noches



Siempre había escuchado lo importante que era establecer unas rutinas que ayudaran a los bebés a dormir mejor, siguiendo un horario más o menos estricto que les diera seguridad y que, de alguna manera, programara su sueño. Así que, una que se creía muy leída para esto de la maternidad, se propuso desde el primer día establecer esa rutina que nos otorgara noches placenteras de sueño reparador, en los que la cachorrina dormiría ininterrumpidamente de 9 de la noche a 7 de la mañana, como un angelito, mientras sus padres descansaban a pierna suelta preparándose para un nuevo día de trabajo paternal. 

Pues la cachorrina dijo que tururú, que a ella le va más la teoría del caos, así que por mucho que quisimos establecer baño, cena y cuna a la misma hora, ella hace lo que le da la gana. La idea era que estuviera a las diez en punto en su cuna durmiendo, pero es imposible predecir lo que hará la peque. Tan pronto duerme tres días seguidos a su hora, como sin razón aparente, la acuestas como siempre y decide que no, que se queda otra horita más despierta, como le da el sueño antes y se queda frita a la hora que quiere. Un desastre sin orden ni concierto ni ná de ná. La consecuencia de esto es que además de no conseguir esa rutina, la cachorrina no tiene hora fija para dormirse, como mucho, nos aproximamos por arriba o por abajo todo lo que podemos, pero es ella la que manda (como en todo desde que nació, la verdad), y no nos queda más que envidiar a esos padres eficientes que consiguen que sus retoños duerman mínimo 7 horas desde el principio y que se queden fritos solos nada más dejarlos en su cuna. Aunque debo decir que cada vez tarda menos en quedarse dormida y ya hemos conseguido que nunca sea más tarde de las 11.

Porque esa es otra, la nena quiere atención, mimos, canciones, paseos y de todo menos quedarse sola en la cuna. En esto vamos improvisando, tanto, que ahora llevo unos días que la duermo a besos a la pobre: yo doy rienda suelta a mi amor de madre y mis ganas de comerme esos papinos tan apetecibles que tiene y ella se queda frita de aburrimiento, ¡¡un chollo!! 

En cuanto a las tomas nocturnas, la primera vez no suele dormir más de 3 ó 4 horas (dónde quedarían esos 3 días perdidos que durmió 6 y 7, aysss…), y las siguientes tomas, las hace cada 2 horas o incluso menos. Lo bueno es que son tomas cortas y se queda dormida al pecho, así que mama 15 minutinos y la dejo en la cuna tan tranquila. Y yo mientras me quedo en coma profundo, -que a veces me cuesta distinguir sueño y realidad y me despierto sobresaltada pensando que me quedé dormida con ella en brazos y mínimo se me cayó debajo de la cama, y hasta enciendo la luz y me levanto corriendo para descubrir que duerme plácidamente y que yo necesito una cura de sueño urgente-.

Sin embargo, a partir de las 6 de la mañana se pone muy nerviosa y parece que tiene una pelea en la cuna, da patadas y puñetazos (no sé si estará enfadada con el conejito que duerme con ella) y gruñe, hasta que la paso a la cama. Y entonces duerme tranquila. No es lista ni nada. Yo creo que su primera palabra va a ser "viscoelástico", no digo más. Así que ya nos hemos acostumbrado los tres a que a partir de las 6 de la mañana colechamos… y la verdad es que me gusta.



Y vosotr@s, ¿cómo sobrevivís a las noches?¿a qué hora acostáis a los peques?



lunes, 25 de febrero de 2013

Cuna sidecar


Una de las cosas que te tienes que plantear cuando llega el bebé, es la disyuntiva “colecho o no colecho” con tu hij@. ¿Que qué es el colecho? Pues simplemente se trata de que el bebé duerma en la cama con sus padres, en lugar de en su cuna o incluso en otra habitación.


Si buscas en Internet hay todo tipo de opiniones a favor y en contra del colecho. Durante muchos años se consideró un error que los padres dejaran dormir a sus hijos en su misma cama, alegando que sería mucho más difícil pasarlos después a su propia cama, que siempre querrían dormir con sus papás y que puede ser peligroso porque se puede aplastar al bebé, sin querer, mientras duermes. Yo esto no creo que sea así, creo que el propio niño termina queriendo también su espacio (y además algo de autoridad tendrás que tener, y si tiene que dormir en su cama, tiene que dormir en su cama). Y tampoco creo que sea posible ni remotamente que los padres olviden, aún durmiendo, que el bebé también está en la cama. ¿Alguien ha visto alguna vez en el telediario la noticia del bebé aplastado por sus padres mientras dormían? Yo no. Además se entiende que antes de la llegada del bebé, la pareja ya está acostumbrada a dormir en la misma cama y nunca se han aplastado mutuamente (al menos sin querer). Yo veo más fácil que con el tiempo el bebé vaya cogiendo confianza y sea él el que arrincone a sus padres o se les suba por encima...


Por otro lado, los que están a favor del colecho alegan que es mucho mejor el contacto con el bebé, que éste se siente más seguro al tener a sus padres cerca y que es lo más práctico para la lactancia porque no tienes que levantarte ni levantar al peque para darle el pecho, se lo das allí mismo y así el descanso de ambos se ve menos perjudicado.

A mí personalmente me parece más sano y natural para el bebé el colecho, y más cómodo si el bebé llora o tiene hambre de madrugada; pero tampoco lo veo ahí plantao en medio de la cama entre sus papis, así que he hecho mis deberes y he descubierto la solución perfecta (al menos para nosotros): la cuna sidecar (también llamada cuna colecho; pero qué queréis, mola más sidecar).


Como veis, la cuna sidecar consiste básicamente en que le falta una de las barandillas y que va totalmente adosada a la cama, de tal forma que el niño conserva su propio espacio pero está en contacto permanente con sus padres y si está intranquilo, sólo tienes que estirar el brazo para acariciarlo, darle el chupete o lo que necesite, y si tiene que mamar, sólo tienes que acercarlo un poco a ti, sin levantaros ninguno de la cama, favoreciendo el descanso. Desde que la descubrí me parece la mejor opción, sin ninguna duda.


Las cunas sidecar las venden ya adaptadas pero cuestan un pastizal (que os preguntaréis como yo, cómo pueden ser más caras que las normales si les faltan piezas, pero es así, misterios de la humanidad o cosas del diseño…), así que he encontrado ya varias mamis alumbradas que lo que han hecho ha sido adaptar su cuna normal de forma súper sencilla. Básicamente consiste en quitarle la barandilla que se puede mover a la cuna y adosarla a la cama mediante bridas o cuerdas para que no se mueva ni se separe. Para que los colchones queden acoplados, basta con comprar medidas de espuma o cojines que sirvan para ajustar lo máximo posible que los dos colchones queden perfectamente pegados y no puedan moverse. A nosotros nos dejan la cuna, así que la adaptaremos. Prometo enseñaros cómo queda cuando la tengamos montada.


Y vosotras mamis presentes o futuras, ¿colecho o cada uno en su sitio?, ¿alguna habéis usado la cuna sidecar?

Hasta el próximo post, un besín.