Estas últimas semanas he tenido el blog un poco parado, sin actualizar y casi sin tiempo (ni ordenador) para responder a los comentarios, o comentar y visitar yo misma otror blogs que me encantan y sigo habitualmente. La causa de esta dejadez blogueril, no es otra que estar de vacaciones en nuestra Asturias Patria Querida, dejándonos mimar y, sobre todo, dejando que mimen a la peque de la casa.
El caso es que, cuando vives lejos de tu tierra, prácticamente todas tus vacaciones se destinan a volver a casa como El Almendro: en Navidad; pero también en verano, en Semana Santa, puentes y descansos que puedan conseguirse por el medio. Y cuando dentro de ese destino, como es el caso, tienes varios subdestinos a los que acudir (en nuestro caso, Oviedo, Cangas del Narcea y Colombres), el periodo de vacaciones se convierte en un estrés de idas y venidas con el coche cargado como una familia nómada de vendedores ambulantes, en el que debemos meter nuestras maletas, la maleta de la Cachorrina, la cuna de viaje, colchón bueno y ropa de cama para la cuna,-que al final no es de viaje ni ná-, bolsa de comida para la peque, juguetes de la Cachorrina, sillita para el coche, silla de paseo, cambiador, bolsa de la silla, trona portátil, mochila portabebés; y así, hasta el infinito y más allá, vamos acoplándolo todo en el coche en un trabajadísimo ejercicio de Tetris, para terminar dándonos cuenta de que ya no hay sitio y vamos a tener que poner la sillita con la nena en el asiento del conductor y nosotros ir en bus.
Y la niña anda a mil revoluciones, porque a su nerviosismo habitual hay que sumarle caras nuevas, y 24 horas de atención y gracias por parte de abuelos, tíos, parientes y amigos varios que están deseando contemplarla desde hace meses, y casas nuevas cada 4 días, y habitaciones nuevas, y entornos nuevos, y con cada nuevo escenario, más caras y rutinas nuevas; y así, la Cachorrina anda muy loca, que cuando camina ya no sabe lo que hace y da vueltas en círculo la pobre en un bucle sin fin.
Pero tanto estrés merece la pena porque la peque está feliz, y sus abuelos y tías, ni te cuento, y paseamos por Oviedo, y tomamos unas sidrinas en Gascona, y la Cachorrina persigue palomas y patos en el Campo San Francisco, y tomamos cañas con los amigos en Pedregal, y cenamos costillas con vistas a la ciudad; y vamos hasta Colombres, a la playa de La Franca, y Nerea vuelve a croquetear y bañarse, como en su isla, -pero con el agua helada y con olas-, y tomamos el vermú por Llanes, y comemos comida de mami en el porche y jugamos en el prao, mientras mis padres, mi hermana y mi cuñao mueren de amor por la Cachorrina; y vamos a Cangas, y vemos la Descarga, paseamos por la calle Mayor, mis suegros y mi cuñada secuestran literalmente a la peque y se desviven por ella, y nosotros tomamos vinos de Cangas, y vamos al Chicote, y salimos de monte para ver desde la cima del Cueto de Arbás el mar de montañas que es nuestra Asturias, y nos bañamos en el Narcea, y vamos de fiesta de prao, y nos ponemos las botas con las comidas de Pilar... Vamos, un mal rato todo. ;)
Y en esas estamos, así que espero que comprendáis que tanta mala vida y tanto estrés me hagan tener el blog un poco aparcado. ¡¡Disfrutad de las vacaciones y seguid tan guap@s!!


















