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miércoles, 8 de abril de 2015

Vacacionismo

La semana pasada aprovechamos que teníamos la boda de una amiga, y que nos coincidía muy bien con Semana Santa, para pasar unos cuantos días en nuestra Asturias Patria Querida, donde el Cangués y servidora podíamos dedicarnos a hacer como que todavía somos jóvenes y tenemos vida propia, mientras la Cachorrina era contemplada, entretenida y achuchada por abuelos, tíos y familiares varios.

Lo cierto es que viviendo lejos de la familia, te das cuenta de la falta que hace tener de vez en cuando un poco de tiempo para dedicar a hacer algo en pareja, o con adultos: ir al cine, a tomar algo con amigos sin correr detrás de la nena para que no se cargue nada ni se descalabre en cualquier esquina, seguir una conversación con normalidad, dormir a pierna suelta, ir a cenar y calzarse los tacones y pintar la raya de los ojos (de los dos) y fingir que eres una madre con tiempo para todo, hasta para ponerte mona.

Y también te das cuenta de lo importante que es que ella vea caras nuevas, que le canten canciones diferentes, le hagan gracias distintas, corran con ella sin cansarse por el parque y le dejen hacerse dueña y señora de sus casa para investigar cada rincón.

Y así, tras una semana de familia, risas, amigos, sidrina, Oviedo, verde prao, fabada, cachopos, viajes en avión de hora y media -que con la Cachorrina hiperactiva parecen vuelos transatlánticos-, kilos de más, y de dar esquinazo a la nena a la primera de cambio; volvemos a ser tres en nuestra isla. Y lo cierto es que si para algo nos sirve ir a Asturias, es para echarnos de menos y cogernos con más ganas, que la Cachorrina nos regala ahora unos mimos y abrazos que son para comerla. ¡Bendito vacacionismo!

El caso es que tras el paréntesis vacacional, el miércoles próximo volvemos con nuevas andaduras de la Cachorrina ;)


miércoles, 10 de septiembre de 2014

El bautizo "civil" de la Cachorrina

Desde el momento en que decidí convertirme en mami, decidí también -si tenía la suerte de que el papi estuviera de acuerdo conmigo-, que no bautizaría a mis hijos ni les educaría en base a ninguna creencia religiosa; y eso, a pesar de que yo misma estudié 14 años en un colegio de monjas.

El caso, es que como no habría religión que inculcar, no habría bautizo, ni, por tanto, padrinos que guiaran en la fe a la nena. Pero en vista de que nuestros caminos se alejaron de nuestra Asturias Patria Querida, para situarnos hoy en la Isla, el Cangués y yo pensamos que no le vendrían mal a la Cachorrina unos guías en asturianía, que recordaran a la peque de dónde viene, y cuáles son las costumbres, características y elementos típicos del Paraíso que la vio nacer -cosas que se le ocurren a una en el exilio, vaya-. Así que ni cortos ni perezosos, y a mí que me gusta más una celebración que a un tonto un lápiz, aprovechamos la fiesta del primer cumple de la Cachorrina para bautizarla con agua asturiana y nombrar a sus padrinos, que para jurar el cargo debían comprometerse a guiar a la nena en asuntos de vital importancia.


Así aguantó la pobre, con su corona y todo, durante la celebración (todavía no me creo que no me mandara a freír espárragos con el invento)

Y ésto fue lo que los padrinos, Sonia y Juan, prometieron cumplir:

"- Prometéis recordar a la Cachorrina que, viva dónde viva, aunque sea en una isla paradisiaca con sol, ella es asturiana y oviedista; carbayona y canguesa.

- Prometéis enseñarle el Himno de Asturias, el Asturias de Víctor Manuel y hasta el de Melendi, y explicarle que son himnos que la gente canta cuando está contenta y que al terminar se grita ¡Puxa Asturies!

- Prometéis hacer que conozca y quiera la geografía de su tierrina, con su mar de montañas, picos nevados, valles verdes, playas dignas del paraíso. Y que aprecie la diversidad de sus pueblos, gentes y tradiciones.

- Prometéis aseguraros de que aprecia la gastronomía asturiana: la comida de sus abuelas, la fabada, el potaje de berzas, los frixuelos, el arroz con leche y les casadielles.

- Prometéis enseñarle que la manzana y la sidra forman parte de lo que ella es y que el vino de Cangas lo lleva en la sangre.

- Prometéis enseñarle a ganar y a perder, y a apoyar su oviedismo en las buenas y en las malas, que sepa el himno del Oviedín y que su color es el azul.

- Prometéis enseñarle a ser generosa y que el vasu sidra ye pa compartir y el bollu preñao y la empanada tienen que dar pa todos.

- Prometéis inculcarle el amor por los viajes y las ganas de conocer mundo, pero que siempre, vaya donde vaya, tiene que llevar la bandera de Asturias.

- Prometéis transmitirle sensibilidad por el arte, para que aprecie la arquitectura de un hórreo, sepa bailar el Xiringüelu o la Jota de Cangas, o se le pongan los pelos de punta al escuchar el sonido de una gaita.

- Prometéis enseñarle a ser sociable y disfrutar con su familia y amigos de las fiestas de prao, las espichas, las fiestas del Carmen, San Mateo, y saber quiénes son Pinón Folixa y el Topu Fartón. .

Podéis entonces bautizar a Nerea, con agua del río Narcea, como carbayona, canguesa y asturiana, en el nombre de Pelayo, la Santina y don Carlos Tartiere."





Y para que conste a los efectos oportunos -y los padrinos no olviden sus promesas-, aquí queda expuesto ;)

¡Seguid tan guap@s!



miércoles, 23 de julio de 2014

Vacaciones con la Cachorrina

Estas últimas semanas he tenido el blog un poco parado, sin actualizar y casi sin tiempo (ni ordenador) para responder a los comentarios, o comentar y visitar yo misma otror blogs que me encantan y sigo habitualmente. La causa de esta dejadez blogueril, no es otra que estar de vacaciones en nuestra Asturias Patria Querida, dejándonos mimar y, sobre todo, dejando que mimen a la peque de la casa.


El caso es que, cuando vives lejos de tu tierra, prácticamente todas tus vacaciones se destinan a volver a casa como El Almendro: en Navidad; pero también en verano, en Semana Santa, puentes y descansos que puedan conseguirse por el medio.  Y cuando dentro de ese destino, como es el caso, tienes varios subdestinos a los que acudir (en nuestro caso, Oviedo, Cangas del Narcea y Colombres), el periodo de vacaciones se convierte en un estrés de idas y venidas con el coche cargado como una familia nómada de vendedores ambulantes, en el que debemos meter nuestras maletas, la maleta de la Cachorrina, la cuna de viaje, colchón bueno y ropa de cama para la cuna,-que al final no es de viaje ni ná-, bolsa de comida para la peque, juguetes de la Cachorrina, sillita para el coche, silla de paseo, cambiador, bolsa de la silla, trona portátil, mochila portabebés; y así, hasta el infinito y más allá, vamos acoplándolo todo en el coche en un trabajadísimo ejercicio de Tetris, para terminar dándonos cuenta de que ya no hay sitio y vamos a tener que poner la sillita con la nena en el asiento del conductor y nosotros ir en bus.

Y la niña anda a mil revoluciones, porque a su nerviosismo habitual hay que sumarle caras nuevas, y 24 horas de atención y gracias por parte de abuelos, tíos, parientes y amigos varios que están deseando contemplarla desde hace meses, y casas nuevas cada 4 días, y habitaciones nuevas, y entornos nuevos, y con cada nuevo escenario, más caras y rutinas nuevas;  y así, la Cachorrina anda muy loca, que cuando camina ya no sabe lo que hace y da vueltas en círculo la pobre en un bucle sin fin.


Pero tanto estrés merece la pena porque la peque está feliz, y sus abuelos y tías, ni te cuento, y paseamos por Oviedo, y tomamos unas sidrinas en Gascona, y la Cachorrina persigue palomas y patos en el Campo San Francisco, y tomamos cañas con los amigos en Pedregal, y cenamos costillas con vistas a la ciudad; y vamos hasta Colombres, a la playa de La Franca, y Nerea vuelve a croquetear y bañarse, como en su isla, -pero con el agua helada y con olas-, y tomamos el vermú por Llanes, y comemos comida de mami en el porche y jugamos en el prao, mientras mis padres, mi hermana y mi cuñao mueren de amor por la Cachorrina; y vamos a Cangas, y vemos la Descarga, paseamos por la calle Mayor, mis suegros y mi cuñada secuestran literalmente a la peque y se desviven por ella, y nosotros tomamos vinos de Cangas, y vamos al Chicote, y salimos de monte para ver desde la cima del Cueto de Arbás el mar de montañas que es nuestra Asturias, y nos bañamos en el Narcea, y vamos de fiesta de prao, y nos ponemos las botas con las comidas de Pilar... Vamos, un mal rato todo. ;)

Y en esas estamos, así que espero que comprendáis que tanta mala vida y tanto estrés me hagan tener el blog un poco aparcado. ¡¡Disfrutad de las vacaciones y seguid tan guap@s!!