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miércoles, 21 de mayo de 2014

Alimentación complementaria: El puré de verduras con carne o pescado

Allá por el séptimo mes de vida de la Cachorrina, ampliamos su alimentación y variamos su dieta diaria de lo que había venido siendo lactancia materna exclusiva a demanda durante los seis primeros meses, y la papilla de frutas de la merienda incorporada en ese sexto mes. Cuando la peque ya se había acostumbrado a comer la fruta y devoraba las papillas que daba gusto, y además el problema del estreñimiento había sido superado, decidimos introducir en su dieta las verduras y la carne.

El sistema elegido fue el mismo que para las frutas, es decir, fuimos dándole a probar de una en una las verduras para asegurarnos que ninguna le causaba alergia o le producía rechazo. El primer día sólo le dí calabaza, después fui añadiendo patata, zanahoria, calabacín, cebolla, tomate, puerro, guisantes, coliflor... Y así hasta que iba variando los purés a los que también comencé añadiendo pollo, y algún cereal como el arroz. Debo decir que los purés se los preparé siempre cociendo todos los ingredientes juntos en agua con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y sin nada de sal, y que a la peque le gustaron tantísimo desde el primer día que cuando empezó a tomarlos a la hora de la comida rechazaba la fruta de la tarde, -yo creo que porque prefería que le volviéramos a dar puré calentín como el del mediodía-. Aunque, al final, terminó acostumbrándose a que todos los días había de los dos, y en poco tiempo se zampaba todo lo que había en el plato la comida y la merienda, tan ricamente.

Poco después comencé a alternar el pollo con ternera o pavo, y el resultado fue el mismo, porque también el encantaron, de hecho, le encanta cualquier cosa que pueda engullir porque es una tragona, así que los años de vida que nos robaba con sus despertares nocturnos nos los ahorramos en quebraderos de cabeza porque no quisiera comer (menos mal!). Y viendo que todo iba tan bien y que la Cachorrina disfrutaba con la comida, hacia los 9 meses le comenzamos a dar también pescado -básicamente lenguado y merluza-. Y todo continuó siendo felicidad y gusto gastronómico.

Además de los purés, como ya os había comentado, también queremos que la peque se acostumbre a comer trozos, probar texturas y conocer y manipular alimentos con sus manitas, así que también le ofrecemos, además de los purés y papillas, pedazos de comida (pan, frutas, verdura) que ella pueda manejar y triturar bien con las encías, en vista de que los dientes ni están ni se les espera.

A pesar de que nosotros vamos siguiendo cierto orden para darle los alimentos, debo decir que el nuevo pediatra isleño de la Cachorrina me dijo que le diéramos de comer lo mismo que comíamos nosotros. Así, tal cual: Con su sal, sus especias, su huevo... TODO. Sin ponernos más trabas que el azúcar. Pero en esto vamos poco a poco y lo que sí hacemos es que después de darle su puré la sentamos a la mesa con nosotros y prueba alguna que otra cosa pero ya en trozos de lo que nosotros comemos (aunque lo que ella prefiere en el mundo mundial es el pan, que le pirra y en cuanto lo ve ya no tiene ojos para otra cosa).

En cuanto a la combinación lacatancia materna-purés, tengo que decir que, al poco de empezar con el puré del mediodía, dejé de ofrecerle el pecho tras las comidas porque ya estaba llena y no lo quería, con lo que sus comidas pasaron a ser: pecho para desayunar, y a media mañana, -cuando lo pidiera-, puré de verduras al medio día, papilla de frutas para merendar, biberón con cereal para por la noche (experimentando para ver si dormía mejor, pero de ésto os hablaré en otro post), y pecho por la noche a demanda. 

Y así es como la Cachorrina sigue creciendo y aumentando su dieta y su gusto por la comida a pasos agigantados.

Hasta el próximo post!! :)