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lunes, 16 de septiembre de 2013

Las primeras semanas con la cachorrina (II): La crisis de crecimiento


Una de las cosas de las que no tenía ni idea al convertirme en mami, es que existían las llamadas “Crisis de crecimiento” de los recién nacidos, que básicamente consisten en unos días determinados, que pueden variar de unos bebés a otros, en los que se produce un desajuste entre la oferta y la demanda de leche materna, de forma que los bebés necesitan que su madre aumente la producción de leche para adaptarse a sus nuevas necesidades de crecimiento y para lograrlo demandan tomas más a menudo. Son días que los bebés están más nerviosos e irritables (e irritantes) se cogen al pecho como con ansiedad –dando tirones infernales-, lloran más, les cuesta mucho dormir y parece que nunca se sacian. Estas crisis suelen producirse en torno a los 15-20 días, al mes y medio y a los 3 meses. Y duran aproximadamente una semana, tras la cual, una vez regulada la producción de leche, el bebé vuelve a mamar con normalidad. 

Pues bien… la cachorrina vive en una crisis de crecimiento permanente desde los 20 días de vida, más o menos. Se ve que la cogió con ganas y ¡¡¡no hay manera de que la suelte!!! Y es que con poco más de dos semanas, la nena decidió activarse, -que lo de comer y dormir era un rollo- y empezó a estar despierta varias horas al día, en las que quiere comer a todas horas, y si no se enfurruña, y sólo la duerme estar de paseo o de jarana fuera de casa (me salió fiestera), y termina las tomas enfadada con el mundo y en una espiral de “ni sí, ni no, ni todo lo contrario” que nos tiene con el corazón en un puño para no provocarla y manejándola como si fuera un cartucho de dinamita. Además, entre las 9 de la noche y la 1 de la mañana directamente lloraba por sistema: pedía teta pero si la ponías lloraba, y si la quitabas también, si la echabas en la cuna, peor y si la paseabas quería comer otra vez y ¡vuelta a empezar! Afortunadamente, esto hemos conseguido superarlo esta última semana con la sencilla solución de acostarla antes: como la repunancia le daba hacia las 9 y pico, decidimos adelantar su hora del baño de tal manera que a las 9 la cachorrina estuviera bañada, comida y metida en su cuna durmiendo… y quién lo iba a decir: mano de santo, oiga. Ahora la nena se mete en su cuna a las 9 y hasta las 12:30 que se despierta para otra toma no hay guaja. ¡¡Se acabó el drama!! Ahora sólo nos queda intentar que las tomas de la noche sean más cortas porque se despierta cada 2 ó 3 horas y le cuesta horrores volver a conciliar el sueño.  ¿Alguna idea?

Crisis de crecimiento aparte, Nerea está cada día más guapa, más despierta, más sonriente y más mimosa (que le gusta un besín lo que no está escrito) y debo decir que estábamos tan acostumbrados a que la cachorrina estuviera activa (aunque fuera protestando) que esas horas que duerme ahora ¡la echamos de menos! Y estamos esperando como tontos a que despierte… Si es que no somos nadie.





Hasta el próximo post!!

viernes, 17 de mayo de 2013

Calendario del embarazo

A raíz de los post en los que hablo de meses y semanas de gestación, y de familiares o amigos que me preguntan a qué mes se corresponde cada semana y demás, he pensado que sería práctico dejar anotado una especie de calendario con la relación semanas/meses que nos traemos las embarazadas, porque la verdad es que al principio es un lío saber de cuántos meses estás, ya que, según para quién se corresponden con un número de semanas u otras.

Pues bien, lo primero que debemos tener en cuenta es que no todos los meses tienen 28 días, es decir, 4 semanas justas, de hecho sólo hay uno que los tenga (febrero, -ya sé que no hace falta la aclaración, jaja-) y todos los demás duran más o menos 4 semanas y media, por tanto no cumplimos un mes de embarazo cada 4 semanas como muchos piensan, sino que hay meses que se cuentan como de 4 semanas y meses que se cuentan como 5 para compensar esos días. El único trimestre que se cuenta con sus 12 semanas justas es el primero.

 
Fisgoneando los calendarios que manejan gines y matronas, y mis propios cálculos de fecha a fecha, el reparto de semanas y meses sería el siguiente:

Primer trimestre: Semanas 1 a 12, ambas incluidas:
 
- Primer mes de embarazo: Semanas 1, 2, 3 y 4. Cumples un mes al terminar la semana 4 y empezar la 5.
- Segundo mes de embarazo: Semanas 5, 6, 7 y 8. Cumples 2 meses al terminar la semana 8 y empezar la 9.
- Tercer mes de embarazo: Semanas 9, 10, 11 y 12. Cumples 3 meses al terminar la semana 12 y empezar la 13.

Segundo trimestre: Semanas de la 13 a la 27, ambas incluidas:
 
- Cuarto mes de embarazo: Semanas 13, 14, 15, 16 y 17. Cumples 4 meses al terminar la semana 17 y empezar la 18.
- Quinto mes de embarazo: Semanas 18, 19, 20 y 21. Cumples 5 meses al terminar la semana 21 y empezar la 22.
- Sexto mes de embarazo: Semanas 22, 23, 24, 25 y 26. Cumples 6 meses al terminar la semana 26 y empezar la 27.

Tercer trimestre: Semanas de la 27 a la 40, ambas incluidas:
 
- Séptimo mes de embarazo: Semanas 27, 28, 29 y 30. Cumples 7 meses al terminar la semana 30 y empezar la 31.
- Octavo mes de embarazo: Semanas 31, 32, 33, 34 y 35. Cumples 8 meses al terminar la semana 35 y empezar la 36.
- Noveno mes de embarazo: Semanas 36, 37, 38 y 39. Cumples 9 meses al terminar la semana 39 y cumplir la 40, que es el día que sales de cuentas.

El embarazo se puede retrasar , hasta la semana 42, con lo que ya estaríamos en el décimo mes, de 9 meses y medio.

Según ésto, yo, al cumplir 31 semanas, he completado 7 meses de embarazo y he empezado con el octavo.
 
Espero que os sirva de ayuda. ¡Que tengáis un fin de semana genial!
 
Imagen vía runrun.es

domingo, 7 de abril de 2013

Seguimos creciendo

A sólo una semana de cumplir los 6 meses de embarazo mi barriga está ya cogiendo carrerilla hacia un tamaño que haga que el Cangués tenga que empezar a atarme los zapatos de aquí a nada.

Y para muestra:

Foto del barrigón



Foto del barrigón con cinturón para que lo veáis bien (por si no se ve bastante).


Se hizo de rogar un poco el bombo porque hasta casi el quinto mes no tenía mucha, pero ahora comprenderéis por qué ya (una de cada cien personas) me ceden el asiento en el bus y por qué esta semana mis vaqueros dijeron hasta aquí hemos llegado y tuve que ir a comprarme unos de premamá para meter ésta cosa gigante que está creciendo sin parar... 

Y me pregunto yo: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿cómo pude vivir hasta ahora sin vaqueros de premamá??????????!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Son lo más cómodo que me puse yo en la vida, es como ir en pijama, sólo que son vaqueros. En serio, nada más probármelos ya no me los quería quitar, ni para salir de la tienda, ni para dormir, ni para ir a la piscina (dentro del agua)... Estuve media hora de reloj paseando por los probadores, ante la atenta mirada de la dependienta, sólo para estar con ellos un ratín más antes de volver a casa. Creo que cuando deje de estar preñada los seguiré usando, ya veré qué relleno les meto. ¡Si quería comprarle unos al Cangués sólo para que viera lo maravillosos que son! En serio, si alguien me lo hubiera dicho antes, los habría comprado el mismo día que salieron las dos rayitas rosas en el test de embarazo ¡aunque no tuviera barriga! Menudo invento, oiga. Y yo sin saberlo.


Mejordescubrimientodelembarazoporgoleada aparte (bueno, diremos segundo mejor descubrimiento, después de la cachorrina, que si no queda fatal), por aquí ambas dos seguimos creciendo, quiero pensar que proporcionalmente, y por la fuerza e intensidad que están adquiriendo las patadas de la nena, yo diría que ya mide más o menos como yo. Pero eso es bueno porque es lo que tiene que hacer en estos meses que quedan.

El barrigón y yo nos despedimos hasta el próximo post. Un besín.

lunes, 1 de abril de 2013

Y ya van 24 semanas

O lo que es lo mismo, 5 meses y medio. La cachorrina a estas alturas del embarazo pesa ya más de medio kilo y mide unos 28 centímetros de la cabeza a los pies, lo que explica el tamaño que está cogiendo mi tripa --el Cangués ha dejado de llamarme por mi nombre, ahora sólo me llama Barrigón--; y tiene ya sus medidas proporcionadas, muy similares a las que tendrá cuando nazca. Además, debido a su tamaño y a que cada vez sus músculos están más fuertes, lo que antes sentía como un burbujeo o un cosquilleo, empiezan a ser patadas y puñetazos en toda regla. No me lo quiero ni imaginar dentro de un par de meses...


Su piel ya ha dejado de ser traslucida y poco a poco se va pigmentando. Su cerebro se desarrolla también con mayor rapidez y sus sentidos están ya maduros permitiéndole familiarizarse ya con su entorno: utiliza el sentido del tacto y se toca la carita o agarra el cordón umbilical, percibe con más claridad los sonidos del cuerpo de la madre, como el corazón, y los del exterior, de tal forma que al nacer reconocerá la voz de sus padres o la música que le ponías habitualmente: escuchar esos sonidos familiares hará que se relaje y se sienta seguro una vez fuera de su escondite; a través del olfato y las papilas gustativas ya reconoce olores y sabores presentes en el líquido amniótico y que tienen relación con la alimentación de la mami. El único sentido que todavía no utiliza es la vista, aunque sí puede percibir los cambios de luz fuertes, así que a partir de ahora que llega el solín (porque llegar, llega, ¿no?) voy a empezar a poner un poco la barriga al aire que seguro que el calor y la luz solar le dan energía y le presta. Eso sí, a pesar de no ver nada, ya abren y cierran los ojos practicando el reflejo del parpadeo.

Los sistemas digestivo, respiratorio y circulatorio también están casi maduros y preparados para la vida en el exterior. Además, duerme un montón (unas 18-20 horas al día) y cuando se despierta se estira, bosteza y se despereza (yo, por verla...). También se chupan el dedo para practicar el movimiento de succión, dan volteretas y tienen hipo regularmente para que al nacer puedan regurgitar la leche en caso de que ésta le pase por el lado que no es.


En cuanto a mí, la barriga me crece a un ritmo ya rapidísimo (os prometo que a veces parpadeo y ya la veo más grande) y eso hace que sienta picores y tirones en la piel del abdomen. Además ya me va pesando y noto que la espalda me cansa más y que tengo como dolor o agujetas en las ingles. Tuve que preguntarle a la ginecóloga si era normal porque yo pensaba que tenía  algo malo y que me iba a morir (sin dramatizar ni nada), pero me comentó que era normal, que es porque los músculos y tendones de la zona ya se están aflojando y preparándose para el momento del parto, que digo yo... ¡¡¡¿ya?!!! ¡¡pero si me quedan 3 meses y medio!! A este paso, y teniendo en cuenta lo que duele, creo que en un par de meses, a lo sumo, la nena va a poder salir por su propio pie del vientre de su madre...

También me han dicho que, dentro de éste cúmulo de efectos secundarios malignos que es la gestación, a partir de ahora mi circulación sanguínea se volverá más lenta porque el útero ya tiene el tamaño de un balón de reglamento y oprime las venas, lo que provoca la hinchazón de brazos y piernas --el conocido efecto del pantobillo, que yo espero evitar, porfavó--. 



Y hasta aquí la clase de hoy. ¡Feliz comienzo de semana!

lunes, 25 de marzo de 2013

La prueba del azúcar

A estas alturas del embarazo, entre mediado el quinto mes y el sexto, a todas las embarazadas nos toca hacernos la prueba del azúcar, también conocido como test de O'Sullivan, para comprobar cómo metaboliza tu cuerpo la glucosa durante el embarazo y diagnosticar una posible diabetes gestacional. Porque, aunque no sé si lo había mencionado dentro de los tropecientos efectos del embarazo, también es posible que el estado de buena esperanza te provoque diabetes, que habría que controlar con dieta e incluso inyecciones de insulina si la cosa es más grave. (Pero no preocuparse que después del parto se supone que tu cuerpo vuelve a su ser y, por tanto, a funcionar igual que antes, desapareciendo la diabetes.)


El test de O'Sullivan es una prueba ambulatoria que te realizan en tu centro de salud a primera hora de la mañana y en ayunas. A mí me dijeron que debía estar entre las 8 y las 8:15 de la mañana en el ambulatorio, y allí estaba como un clavo, más obediente... Y sin desayunar. Oye, ni que regalaran algo por hacerte la prueba, no había ni dónde sentarse. Allí había como 40 embarazadas dispuestas a hacerse el test (está claro que esta crisis nos trae un babyboom en toda regla). En vista del overbooking, tienes que coger número como en la charcutería y esperar que te toque. Una vez dentro, debes entregar una prueba de orina y te dan para beber un mejunje de color naranja que viene en una botella que pone "Bebida de glucosa" y que empalaga como si te hicieran comerte hasta los cimientos de la casita de Hansel y Gretel. Que digo yo, si resulta que efectivamente metabolizas mal el azúcar, con ese brebaje te inducen directamente un coma diabético. De hecho había tres futuras mamis tumbadas en camillas y queriéndose de morir entre mareos, vómitos y ascos varios tras beberlo.


Debes tomarte el brebaje en pocos minutos y después te mandan a la sala de espera a sentarte sin moverte (no te dejan ni ir a hacer pis, que vi como reñían a una premamá) durante una hora entera de reloj, tras la cual entras y te sacan sangre --lo que les gusta sacar sangre a una embarazada, oiga, como para hacer morcillas--, para comprobar tu nivel de azúcar en sangre (nivel de glucemia basal, creo que lo llaman ellos). Si el nivel da por encima del 1,40 g/l, debes volver a hacerte otra prueba, la curva del azúcar, para confirmar la posible diabetes gestacional.

A mí los resultados todavía no me los dieron porque tardan unos 20 días y se los envían directamente a la matrona, que será quien me diga si apruebo o no.  Si suspendo, me tocará dieta, más pinchazos y quién sabe que más, así que cruzo los dedos. Eso sí, soy optimista porque me porté muy bien: me tomé el mejunje sin vomitar y casi sin asco y no noté cambios en mi cuerpo, ni mareos ni malestar, si acaso movimientos extra de la cachorrina que estaría diciendo que menuda porquería le estaba haciendo tomar.


¡Hasta el próximo post!

jueves, 21 de marzo de 2013

Mi esófago y yo


Una vez que ya te encuentras en mitad del embarazo desaparecen las molestias iniciales que te acompañaron durante los primeros meses: las náuseas, los vómitos, el sueño que te mantiene en un estado semicomatoso permanente, la sensibilidad en el pecho, hormonas en revolución permanente… Peeeero, pasada esa primera etapa –muy benevolente conmigo, que sólo tuve sueño y amodorramiento--, llegas a la siguiente, en la que la tripa empieza a crecer por minutos con el consiguiente nuevo repertorio de molestias torturadoras, véase, indigestión, cólicos, migraña, estreñimiento (en ocasiones con hemorroides incorporadas), varices, acidez de estómago, retención de líquidos, dolor de espalda, piernas y pies hinchados… ¡Ay!¡Qué guapo ye esto del embarazo!

Yo, nuevamente, no me puedo quejar mucho porque salvo algún día de migraña pasada así a pelo, el dolor de espalda (inevitable, me temo) y una indigestión con cólicos incluidos por comer ternasco aragonés, lo único que de verdad me está visitando día sí, día también es la acidez. Bastante desagradable, debo decir. A mí, que nunca la había padecido, ahora me da ardor de estómago hasta el agua mineral.



Así que aquí estoy, tratando de buscar remedio o alivio a este castigo. Como suele darme más por la tarde-noche, cuando llego a casa con mis ardores lo único que me apetece es leche, que no sé si sirve para aliviar o no, pero es lo único que me pide el cuerpo, así que llevo una semana cenando todos los días un tazón de leche con Chocapic (por aquello de meter algo sólido). Y voy aumentando las dosis de leche, como los yonkis. Vamos, que a este paso, cuando nazca Nerea, las dos seremos lactantes.




He estado informándome para ponerle remedio y resulta que entre que el útero desplaza al estómago y le quita sitio y las hormonas (qué raro) relajan los músculos del aparato digestivo, pues será habitual hasta el final del embarazo que los ácidos estomacales campen a sus anchas esófago arriba y abajo y que las digestiones sean lentas y pesadas.

En cuanto a lo que se debe hacer para prevenir y/o aliviar los ardores, los consejos habituales son:
- comer pequeñas cantidades varias veces al día (nada de atracones)
- tomar las verduras cocinadas, no crudas
- evitar los cítricos, los dulces, los fritos, las infusiones y las bebidas con cafeína o gaseosas
- tomar leche fría cuando sientas la acidez (si es que me la pide el cuerpo)
- beber mucho líquido frío entre horas
- dormir lo más incorporada posible y dejando pasar al menos una hora para digerir los alimentos antes de acostarte

Y si nada de esto funciona y la acidez te tortura, pues hay que ir al médico a suplicar que te deje tomar un jarabín o algo que te devuelva las ganas de vivir.

Yo de momento lo llevo bien y aunque molesta, no es grave, así que sigo tomando leche como si no hubiera mañana, y rezando para, al menos, seguir adelantando por la derecha el resto de molestias que os enumeraba al principio. Aunque todo se pasa por tener uno de éstos:



A seguir tan guapos, un besín.

viernes, 15 de marzo de 2013

La eco de las 20 semanas

Entre las semanas 19 y 22 de embarazo te hacen la ecografía más importante de las que te hacen durante toda la gestación. Es la que los ginecólogos llaman la "ecografía morfológica" y el resto de los mortales, "la eco de las 20 semanas ". Dura más tiempo que las demás porque el facultativo se para a comprobar de forma exhaustiva que efectivamente no hay ninguna anomalía en el bebé y revisa todos y cada uno de los órganos vitales del mismo para localizar posibles malformaciones estructurales o morfológicas e, incluso, detectar lesiones que hagan inviable el embarazo o que requieran algún tipo de intervención quirúrgica, tanto durante el embarazo como al nacimiento. Así, con esta ecografía se revisan los ojos, la nariz, labios, paladar y perfil, el corazón y los pulmones, además del estómago, hígado, riñones y vejiga. También le miran los grandes vasos, la columna vertebral y las extremidades. 

En esta eco también se mide y pesa al feto para comprobar que su desarrollo es normal y se pasa revista también a la placenta y el líquido amniótico.
Osea, es como la ITV del embarazo. Y la verdad es que es un alivio pasarla. 

Nosotros venimos de hacerla hoy, con 21 semanas y media de embarazo, y la verdad que yo salgo un poco decepcionada. No me malentendáis, encantada porque resulta que la cachorrina viene con el equipo completo, no le falta de nada y está todo en su sitio y funcionando... pero como me habían dicho que era en la que más y mejor se veía al bebé, pues yo me pensaba que iba a ver a la niña hasta saludar, sacar la lengua, levantar el pulgar y decir "mamá".




Pero nada más lejos de la realidad: estuvimos allí 20 minutos poniendo caras raras, intentando descifrar las imágenes distorsionadas de la pantalla y torciendo la cabeza hacia los lados (yo para uno y el Cangués para el otro) para ver si "eso de ahí puede ser un codo, o una oreja o las corvas, mismamente". Sólo distinguimos durante unos segundos un pie. Mientras la doctora más seca de la historia de las doctoras secas se limitaba a hacer zooms (o zoomes, vete a saber) para verle a la pobre todas sus intimidades sin decirnos ni una sola palabra en todo el tiempo, ni explicarnos nada, hasta que al final nos dijo,con una verborrea y facilidad de palabra que hacía que se te saltaran las lágrimas de la emoción: "Está todo bien", mientras nos endiñaba una foto, que era un fundido en negro con una sombra a lo lejos de lo que podía ser un cigoto o una planta, y salía volando por la puerta, abandonándonos en nuestro desconcierto y a mí concretamente muy poco dignamente espatarrada en la camilla con toda la tripa entafarrada y atrapada por la sábana que cubre las vergüenzas.

Total, que vimos a la cachorrina pero no la vimos, aunque al menos nos fuimos con la alegría de saber que la nena tiene todos los dedos del pie izquierdo, una preocupación menos.

Para despedirme os dejo nueva foto de la panza con 21 semanas... ¡¡se ve que la cosa marcha!!


Gracias por vuestras visitas y comentarios. ¡Un besín!


domingo, 3 de marzo de 2013

Semana 20

Ya estoy en la mitad de mi embarazo y ahora, sí que sí, se nota que estoy embarazada. Ya no hay quien disimule esta panza que me está saliendo. 


Os pongo una foto de este fin de semana, aclarando que la barriga no es tanta como se ve en la foto, con las capas de ropa que llevo y el abrigo aparenta más pero, aunque ya se nota bastante, no es tan exagerado.


En esta semana Nerea ya mide unos 22 cm aproximadamente (¡es enorme!), desde la cabeza a los pies y ya tiene completamente la forma que tendrá cuando nazca. Los próximos meses y hasta el parto, lo único que debe hacer es crecer y engordar, llegando casi a triplicar su tamaño actual. Ahora mismo, para que os hagáis una idea, ella es del tamaño de una berenjena y el útero del tamaño de un melón. Además el útero ya llega hasta el ombligo, de ahí que haya crecido tanto últimamente la tripa.




Ya tiene desarrollados sus sentidos y percibe los estímulos del exterior, además su cerebro ahora tiene 30.000 millones de neuronas y sus ovarios diminutos ya tienen óvulos microscópicos. También le está saliendo ya el pelo de la cabecina y se le han formado las cejas y las pestañas. Se sigue moviendo mucho y practica acciones necesarias que debe desarrollar cuando nazca como respirar (entrena el diafragma) y tragar (traga líquido amniótico: "Nerea, caca!"). Su piel que antes era transparente ya va formando diferentes capas. 

En cuanto a mí, como veis, la tripa me crece por momentos y noto la piel súper tirante; eso es porque de ahora en adelante no parará de crecer hasta el momento del parto. Os prometo que por las noches casi puedo notar como crece, y efectivamente cada mañana la veo más grande, así que os imaginaréis que estoy todo el día untándome de cremas para evitar las estrías (¡de momento voy librando!). A Nerea todavía la siento muy de vez en cuando y es una sensación muy suave, como un burbujeo o algo así, pero espero ir sintiéndola cada vez más y que también su papi pueda notar sus pataditas. Pero he leído que en esta etapa son unos dormilones y duermen unas 18 - 20 horas al día, así que como la voy a sentir, si está todo el día sopa...
Me despido ya por hoy, hasta el próximo post, un besín.

sábado, 16 de febrero de 2013

Mi barriga de 4 meses

Desde que entré en el cuarto mes de embarazo tengo la sensación de que ha empezado a crecerme la barriga por horas. Os prometo que según avanza el día cada vez que la miro o la toco (ya de forma compulsiva) la veo más grande. Supongo que eso es bueno y quiere decir que la peque está creciendo y engordando sin problemas. 


Para que veáis que no os miento, aquí está la prueba:


Hoy no me voy a alargar para compensar el post anterior, jeje, pero sólo quiero deciros que ayer nos llamaron para darnos el resultado del test rápido de la amniocentesis y ¡¡¡TODO ESTÁ PERFECTAMENTE!!! Lo que quiere decir que para el mes de julio tendremos una niña preciosa (que lo sé yo) y sana con la que jugar. Como dice su padre: ¡vaya bien que lo vamos a pasar! :)

Feliz finde a todos!!

jueves, 14 de febrero de 2013

La amniocentesis


Hace unas semanas os hablé del Triple Screening o Test combinado para detectar posibles anomalías en el feto. Como ya os adelanté en ese post, si el triple test arroja una probabilidad de 1/270 o inferior de que el bebé pueda venir con alguna alteración genética o cromosómica te dan la opción (muy recomendada en esos casos) de que te hagas una amniocentesis. Lo mismo aconsejan si la madre es mayor de 35 años, al ser mayor el riesgo.


Pues bien, nuestro Test cominado daba como resultado una probabilidad de 1/540. Esto quiere decir que si yo me quedara embarazada 540 veces, de todas ellas, una el bebé vendría con alguna enfermedad genética o alguna alteración cromosómica. Estábamos obviamente bastante por encima de lo que se considera la zona de riesgo. Pero dentro de nuestros resultados del Triple Screening nos salían todos los parámetros perfectos, menos uno: una de las hormonas que miran nos salía justo en el límite de la normalidad. Bien, pero muy cerca de ese límite, lo que hacía que a pesar de la excelente medida del pliegue nucal del bebé, de no tener antecedentes familiares y de mi edad (29 años), nos bajara la probabilidad a ese 1/540 (en lugar de un 1/1000 o 1/3000, por, ejemplo, que sería un resultado más acorde con mi edad). El resultado de ello fue que el ordenador, al situarnos lejos de la zona de peligro nos diagnosticara un riesgo bajo de que el bebé pudiera venir mal y por tanto no recomendaba ninguna prueba añadida, pero el ginecólogo, en vista de que esa hormona estaba cercana al límite, nos ofreció la posibilidad de realizar la amniocentesis, para que nos quedáramos tranquilos.

La verdad es que no nos llevó ni un minuto confirmarle allí mismo que la haríamos, porque ya que te la ofrecen, mejor salir de dudas que quedarte pensando en ello hasta el final del embarazo. Por supuesto, nos avisó de los riesgos que tiene esta técnica, como es su deber, pero hoy en día, la verdad es que son casi inexistentes.

Este lunes me hice la prueba y quiero hablaros de ella porque sé que hay un poco de desconocimiento en la gente que no la ha pasado, que fue lo que me ocurrió a mí, de forma que se le tiene mucho miedo (yo lloré cuando la mencionó el ginecólogo, no os digo más, jaja) para lo que luego de verdad es y el bajísimo riesgo que tiene actualmente.

La amniocentesis, al contrario que el Test combinado, es una intervención invasiva porque consiste en la extracción de líquido amniótico de la bolsa en la que se encuentra el bebé y, lógicamente, para hacer esa extracción, necesitan pinchar el útero introduciendo una aguja con la que extraen el líquido necesario. De ahí que te adviertan de los posibles riesgos (como cualquier intervención, no pueden darte una seguridad del 100% de que todo saldrá bien, que también tienen que cubrirse las espaldas), de que se rasgue la bolsa, se pinche al niño o se escape el líquido amniótico produciendo un aborto. Hace unos años el riesgo de aborto era de un 1%, pero en la actualidad ese riesgo es inferior al 0’2% y debo decir que desde que supe que me la haría he hablado con mucha gente que se la hizo y nadie tuvo ningún problema ni nadie conoce a nadie (ni siquiera una vecina que tiene una amiga que conoce a una mujer que…) que haya tenido ningún problema con la prueba. Incluso he hablado con gente que, a pesar de tener los resultados muy positivos y no ofrecérsela si quiera el ginecólogo, pidieron hacerla por conocer a personas que no la hicieron al tener una probabilidad de 1/1000, y luego tuvieron un bebé con síndrome de Down. Porque al final, por pequeña que sea, la posibilidad siempre está ahí, y la amniocentesis, hoy por hoy, es la única prueba que existe que arroja un resultado 100 % fiable en la detección de cualquier patología genética que pueda padecer el niño.

Una vez aclarado esto, os cuento mi experiencia al hacerme la prueba. Mi experiencia es que es mucho más molesto estar una hora y media en la sala de espera del hospital que la prueba en sí, jaja. Yo del pinchazo ni me enteré. Te hacen una ecografía para comprobar donde está situado el bebé en todo momento y cuando más o menos ven que está tranquilo y no se mueve mucho, y ven un hueco, te hacen la punción en la barriga hasta el útero con una aguja  larguíiiiiiisima (sólo duele verla, no que te pinchen) y en unos segundos  extraen el líquido y sacan la aguja sin que casi te des ni cuenta. La aguja es muy fina y prácticamente no sientes nada cuando te pinchan, al menos ese fue mi caso. Se nota bastante más la aguja de una extracción o análisis de sangre. ¡Palabra!


Ahora viene el rollo: Para asegurarse que la punción cierra bien y no te pasas haciendo esfuerzos, debes estar 24 horas en reposo absoluto y 2 días más de reposo relativo. Vamos, que tienes que estar 3 días encerrada en casa, lo que viene a ser un coñazo, no nos engañemos. Por suerte los 3 días ya han pasado y hoy ya estoy haciendo vida normal, ¡¡bien!!

En cuanto a los resultados, lo normal es que tarden unas 3 semanas porque tienen que hacer el cultivo del líquido extraído, pero pueden hacerte un test rápido de 48 horas que ya descarta las enfermedades más comunes, como el Síndrome de Down, de tal forma que si ya tienes bien ese primer resultado, el resto de anomalías es muy improbable que den positivo. En nuestro caso, como lo único que querían mirar era esa hormona (dichosa y puñetera), nos pidieron el test rápido, así que mañana tendremos los resultados.

La amnio también nos ha servido para confirmar que, efectivamente, ¡¡es una muñequina!! Así que no ha aparecido churrina de última hora (ya me extrañaba a mí), jaja, y queda reafirmado que tendremos una niña (nena para Miguel, que ya está pensando en la recortada que va a necesitar cuando empiecen a interesarle los chicos, fíjate tú en lo primero que piensa el padre, jaja…).



En fin, que espero que este post sirva para tranquilizar a todas aquellas futuras mamis que reciban la recomendación de hacerse la amniocentesis y estén un poco asustadas sobre la prueba. De verdad, no es nada. En serio: nada. A mí hasta me decepcionó, si me apuras, jaja… No os preocupéis porque, además, es genial poder descartar ya a estas alturas del embarazo más de 20 patologías que puedes saber al 100 % que tu bebé no padecerá.

Vaya rollísimo que os eché hoy. No me lo tengáis en cuenta, que llevo 3 días metida en casa. ¡¡Un besín!!

miércoles, 6 de febrero de 2013

Semana 16


 La peque ya lleva 16 semanas ahí dentro creciendo y formándose (y haciendo volteretas y dando saltinos, ya sabéis). En esta semana de gestación el bebé ya tiene el tamaño de una manzana grande. Mide unos 12 cm y pesa 80 gr. (gramo arriba, gramo abajo). Está cubierta de un pelito llamado lanugo que se le caerá antes de nacer y ya se le van formando las cejas y le salen las uñinas de manos y pies. Además, ya puede fruncir el ceño y gesticular con la carita, y ya practica con su diafragma los movimientos que deberá hacer para respirar una vez fuera de su escondite.


En esta semana también comienza a percibir la luz y los sonidos del exterior, de tal forma que si pongo la panzuca al sol puede sentirlo, aunque todavía tiene los párpados cerrados, y si le hablo ¡¡puede escucharme!!, porque ya se han colocado los huesitos del oído y el tímpano. Yo llevo hablándole desde que era una fabina, jaja, y resulta que hablaba sola, pero ahora ¡¡ya me oye!! Y también puedo cantarle (hija mía, desde aquí te pido perdón por esta voz sabinera maravillosa que tiene tu madre, jaja, pero es lo que hay) y ponerle música, a ver qué estilo le gusta.


Se está haciendo más fuerte, sus músculos y huesos están más desarrollados y el cerebro ya controla el sistema nervioso, por lo que sus movimientos ahora son voluntarios.

En cuanto a mí, la barriga sigue creciendo aunque poco a poco, ya visteis la foto, y como ya empieza a hacerse notar y, por tanto, a pesar, he leído que debo empezar a acostumbrarme a dormir siempre de lado (a ser posible sobre el lado izquierdo) porque “boca-abajo” no se puede por razones obvias, jaja, y “boca-arriba” resulta que se obstruye el paso de nutrientes, sangre y oxígeno a la placenta porque el útero presiona la vena cava inferior (¿?). Lo que estas buenas almas que recomiendan dormir de lado no saben es que Miguel pone 7 mantas para dormir y del peso que tengo encima: uno, no me puedo mover y, dos, se me duerme la cadera si me pongo de costado. Habrá que negociar y llegar a un acuerdo que satisfaga a ambas partes. :)


Me despido ya hasta la próxima entrada!!

lunes, 4 de febrero de 2013

¡¡¡Mi tripa!!!

Ya estoy de 15 semanas y como ya os adelanté ya tengo algo de tripa, bastante diría yo, jaja, y para que veáis que no os miento aquí tenéis la prueba!! 

La calidad de la foto es para verla, lo sé, pero sin flash, de noche y dentro de casa, qué queréis... ¡Otro día pongo fotos decentes!

La verdad es que ya empiezo a notar las cinturillas de los pantalones y las faldas más justos, pero como todavía no tengo tanta barriga como para ponerme con la ropa premamá estoy empezando a usar un truco del almendruco que comparto con vosotras por si puede serviros. El truco consiste en pasar una goma (del pelo, que son más fuertes que las de plástico) por el ojal del pantalón y engancharlo al botón. De esta forma conseguimos ganar unos centímetros justo en la cinturilla, que es lo que nos puede molestar, pero llevando exactamente igual el vaquero. Sobra decir que no es compatible el truco con llevar las camisas metidas por dentro, jaja, ¡¡que tampoco es plan de que se vea la trampa!! De momento de pie voy bien con mi ropa, pero al sentarme sí noto que algunas prendas, como los vaqueros que son más rígidos, me aprietan en la tripa, así que ahora me llevo siempre la goma del pelo preparada y cuando me siento, desabrocho el pantalón, la engancho y tan contentos.


He aquí el invento...


Para las que crean que es demasiado rústica esta solución, hay un producto  a la venta que viene a servir para lo mismo: para seguir utilizando tus pantalones y faldas sin comprar ropa premamá. Se llama Bellybelt, pero no sé, no me gusta mucho eso de llevar toda la bragueta abierta, así que me quedo con mi remedio casero, jaja...


Qué queréis que os diga, veo más elegante y discreta mi goma del pelo, dónde va a parar...


Otra cosa que he descubierto, y que creo que sí van a serme súper útiles, son los protectores de tripa que traen un refuerzo de goma que sujeta la barriga y te ayuda a aguantar el peso de ésta en la zona de los riñones. Me la probé y ya me sentí mejor, comodísima, en plan: "tú vas a llevar la barriga por mí, lo sabe todo el mundo", jaja... Así que ya tengo una en mi poder de Íntima Cherry (mira que me gusta hacer publicidad gratis...) y no será la única.


Sí, sé lo que estáis pensando: "por mucho que lo llames protector de tripilla, es una faja de toda la vida de Dios", pero, en serio, lleva por dentro una goma maravillosa que carga con la barriga por tí. La recomiendo.


Y vosotras ¿qué trucos utilizáis para apañaros sin la ropa premamá? Nos vemos en el próximo post, ¡¡un besín!!


lunes, 21 de enero de 2013

Entrando en el segundo trimestre


Por fin termino el primer trimestre de embarazo, que se supone que es en el que más molestias tienes, y entro en el segundo, que todo el mundo dice que es el mejor porque lo normal es que ya no haya problemas, te encuentres genial y que ya puedas lucir tripita pero sin que ésta moleste. Además ya en este trimestre empiezas a sentir el movimiento del bebé (las famosas pataditas).
En mi caso, lo primero que espero es dejar atrás este sueño que me amodorra, jaja, y poder volver un poco a la normalidad.

Ya empiezo la semana 14, así que entro de lleno es esta segunda etapa, contenta de haber pasado ya un tercio del embarazo. Que por cierto, hablando de semana 14, yo no entendía por qué cuando le preguntabas a una embarazada de cuánto estaba te respondía “de 27 semanas” y pensaba “no puedes decir los meses, mujer!!” mientras hacía el cálculo mental, o con los dedos, jaja, cada uno a su manera. Pues bien, ahora yo también soy de esas: soy una futura mamá y mi tiempo ya se mide en semanas.

Pues bien, con 14 semanas de embarazo, el bebé ya está completamente formado, con todos sus órganos, y sólo le queda a partir de ahora dedicarse a madurar, crecer y engordar  hasta el día del parto. Mide ya unos 10 cm y pesa unos 30 gramos (mi chiquitín!!), así que es más o menos del tamaño de un limón.

También empieza a experimentar con sus manitas y su cara: gesticula, bosteza, se agarra la carita, el cordón umbilical y los pies y ¡se chupa el dedo!! También dicen que por la maduración del diafragma y los pulmones, le dan ataques de hipo… prubitín, tan pequeñín… Ojalá pudiéramos tener una cámara que nos permitiera observarle todo el rato...

 Se supone que ahora el bebé es algo así. No me encanta el dibujo, pero creerme, había opciones mucho peores.

En cuanto a mí, de repente, de un día para otro me ha salido barriguita, todavía muy pequeña, de hecho me siguen abrochando todos mis pantalones, pero ya la redondez es más obvia que las semanas anteriores, y supongo que ahora que ya asoma, será un no parar de crecer. Así que en breves me tocará mirar algo de ropa de premamá, aunque desde ya digo que mi intención es arreglarme con mi ropa y con prendas normales que puedan servirme tanto para el embarazo como después. Ya os iré contando cómo me las arreglo.

Y vosotras, ¿cuándo empezastéis a tener tripilla y necesitar ropa premamá??