Desde que nació la cachorrina ya os comenté que las noches no son momentos de descanso y sueño reparador, sino que más bien cabeceo contra la cuna con un ojo abierto y otro cerrado entre despertar y despertar de la peque cada dos horas, más o menos.
El caso es que al principio entre toma y toma el agotamiento hacía que casi no me diera tiempo a despertar y creo que prácticamente le daba el pecho dormida, --de ahí que me despertara sobresaltada pensando que me había quedado frita con ella en brazos y lo mismo la había aventado debajo de la cama a la pobre--; así que se podría decir que dormir, dormía unas horas si iba sumándolas todas y al final algo descansaba.
El problema me ha llegado ahora, tras tres meses de caos nocturno, que mi cuerpo parece haberse rendido y haber decidido dejar de luchar contra la adversidad y que a partir de cierto número de despertares de la peque no duerme más y nos quedamos velando cada ruidito, respiración, patada al aire o destape de la cachorrina. Osea, que duermo unas tres horas, a lo sumo cuatro, al día porque la primera vez en la noche que se despierta Nerea, me duermo, pero a partir de la segunda no pego ojo. Con deciros que ayer a las 4 de la mañana hice mentalmente mi maleta y la de la cachorrina para unas vacaciones que tenemos planeadas... en febrero. Y lo mismo repaso mentalmente la lista de la compra, que necesito una sudadera efecto neopreno, --que lo dice la Vogue--,que le doy patadas ninja imaginarias en el culo a la vecina de arriba por sus gritos y su arrastre de muebles diario, que redacto mentalmente con puntos y comas una denuncia administrativa a Jazztel por tenerle secuestrada una titularidad de ADSL a mi hermana y querer sisarle de mala manera unos euros. Un sin vivir, oiga. Así que cuando la peque vuelve a despertar para reclamar su ración de teta, me pilla en medio de un "huevos, chocapic, leche, pañales... el rojo es el nuevo negro... meto el bikini marinero y el vestido ibicenco... deja la nevera donde está... Solicita que se tenga por presentado este escrito junto con los documentos que se acompañan...", que la tengo esperando hasta que termino, que una es muy cuadriculada y tiene que terminar lo que empieza (para desesperación del Cangués, que no entiende muy bien mi particular escala de prioridades).
Así es que luego me paso el día saludando con bostezos, dando cabezazos --y cabezadas-- contra las paredes, y paseando ojeras de familia Adams y unas hendiduras hermosas en la sien derecha que luzco desde que me quedé traspuesta el otro día contra el quicio de la puerta. (Si es que desde que soy madre estoy muy mal de lo mío y eso lo ve cualquiera.) Así que desde aquí pido a alguien que me ofrezca alguna solución, no sé, un coma inducido o un algo que me ayude a dormir ,siempre que la cachorrina me deje. Pofavó... que hace mucho sueño...
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