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jueves, 14 de noviembre de 2013

Lo que la maternidad me robó... Insomnio

Desde que nació la cachorrina ya os comenté que las noches no son momentos de descanso y sueño reparador, sino que más bien cabeceo contra la cuna con un ojo abierto y otro cerrado entre despertar y despertar de la peque cada dos horas, más o menos. 

El caso es que al principio entre toma y toma el agotamiento hacía que casi no me diera tiempo a despertar y creo que prácticamente le daba el pecho dormida, --de ahí que me despertara sobresaltada pensando que me había quedado frita con ella en brazos y lo mismo la había aventado debajo de la cama a la pobre--; así que se podría decir que dormir, dormía unas horas si iba sumándolas todas y al final algo descansaba.  

El problema me ha llegado ahora, tras tres meses de caos nocturno, que mi cuerpo parece haberse rendido y haber decidido dejar de luchar contra la adversidad y que a partir de cierto número de despertares de la peque no duerme más y nos quedamos velando cada ruidito, respiración, patada al aire o destape de la cachorrina. Osea, que duermo unas tres horas, a lo sumo cuatro, al día porque la primera vez en la noche que se despierta Nerea, me duermo, pero a partir de la segunda no pego ojo. Con deciros que ayer a las 4 de la mañana hice mentalmente mi maleta y la de la cachorrina para unas vacaciones que tenemos planeadas... en febrero. Y lo mismo repaso mentalmente la lista de la compra, que necesito una sudadera efecto neopreno, --que lo dice la Vogue--,que le doy patadas ninja imaginarias en el culo a la vecina de arriba por sus gritos y su arrastre de muebles diario, que redacto mentalmente con puntos y comas una denuncia administrativa a Jazztel por tenerle secuestrada una titularidad de ADSL a mi hermana y querer sisarle de mala manera unos euros. Un sin vivir, oiga. Así que cuando la peque vuelve a despertar para reclamar su ración de teta, me pilla en medio de un "huevos, chocapic, leche, pañales... el rojo es el nuevo negro... meto el bikini marinero y el vestido ibicenco... deja la nevera donde está... Solicita que se tenga por presentado este escrito junto con los documentos que se acompañan...", que la tengo esperando hasta que termino, que una es muy cuadriculada y tiene que terminar lo que empieza (para desesperación del Cangués, que no entiende muy bien mi particular escala de prioridades).


Así es que luego me paso el día saludando con bostezos, dando cabezazos --y cabezadas-- contra las paredes, y paseando ojeras de familia Adams y unas hendiduras hermosas en la sien derecha que luzco desde que me quedé traspuesta el otro día contra el quicio de la puerta. (Si es que desde que soy madre estoy muy mal de lo mío y eso lo ve cualquiera.) Así que desde aquí pido a alguien que me ofrezca alguna solución, no sé, un coma inducido o un algo que me ayude a dormir ,siempre que la cachorrina me deje. Pofavó... que hace mucho sueño...

Imagen Taringa.net

martes, 15 de octubre de 2013

Las noches



Siempre había escuchado lo importante que era establecer unas rutinas que ayudaran a los bebés a dormir mejor, siguiendo un horario más o menos estricto que les diera seguridad y que, de alguna manera, programara su sueño. Así que, una que se creía muy leída para esto de la maternidad, se propuso desde el primer día establecer esa rutina que nos otorgara noches placenteras de sueño reparador, en los que la cachorrina dormiría ininterrumpidamente de 9 de la noche a 7 de la mañana, como un angelito, mientras sus padres descansaban a pierna suelta preparándose para un nuevo día de trabajo paternal. 

Pues la cachorrina dijo que tururú, que a ella le va más la teoría del caos, así que por mucho que quisimos establecer baño, cena y cuna a la misma hora, ella hace lo que le da la gana. La idea era que estuviera a las diez en punto en su cuna durmiendo, pero es imposible predecir lo que hará la peque. Tan pronto duerme tres días seguidos a su hora, como sin razón aparente, la acuestas como siempre y decide que no, que se queda otra horita más despierta, como le da el sueño antes y se queda frita a la hora que quiere. Un desastre sin orden ni concierto ni ná de ná. La consecuencia de esto es que además de no conseguir esa rutina, la cachorrina no tiene hora fija para dormirse, como mucho, nos aproximamos por arriba o por abajo todo lo que podemos, pero es ella la que manda (como en todo desde que nació, la verdad), y no nos queda más que envidiar a esos padres eficientes que consiguen que sus retoños duerman mínimo 7 horas desde el principio y que se queden fritos solos nada más dejarlos en su cuna. Aunque debo decir que cada vez tarda menos en quedarse dormida y ya hemos conseguido que nunca sea más tarde de las 11.

Porque esa es otra, la nena quiere atención, mimos, canciones, paseos y de todo menos quedarse sola en la cuna. En esto vamos improvisando, tanto, que ahora llevo unos días que la duermo a besos a la pobre: yo doy rienda suelta a mi amor de madre y mis ganas de comerme esos papinos tan apetecibles que tiene y ella se queda frita de aburrimiento, ¡¡un chollo!! 

En cuanto a las tomas nocturnas, la primera vez no suele dormir más de 3 ó 4 horas (dónde quedarían esos 3 días perdidos que durmió 6 y 7, aysss…), y las siguientes tomas, las hace cada 2 horas o incluso menos. Lo bueno es que son tomas cortas y se queda dormida al pecho, así que mama 15 minutinos y la dejo en la cuna tan tranquila. Y yo mientras me quedo en coma profundo, -que a veces me cuesta distinguir sueño y realidad y me despierto sobresaltada pensando que me quedé dormida con ella en brazos y mínimo se me cayó debajo de la cama, y hasta enciendo la luz y me levanto corriendo para descubrir que duerme plácidamente y que yo necesito una cura de sueño urgente-.

Sin embargo, a partir de las 6 de la mañana se pone muy nerviosa y parece que tiene una pelea en la cuna, da patadas y puñetazos (no sé si estará enfadada con el conejito que duerme con ella) y gruñe, hasta que la paso a la cama. Y entonces duerme tranquila. No es lista ni nada. Yo creo que su primera palabra va a ser "viscoelástico", no digo más. Así que ya nos hemos acostumbrado los tres a que a partir de las 6 de la mañana colechamos… y la verdad es que me gusta.



Y vosotr@s, ¿cómo sobrevivís a las noches?¿a qué hora acostáis a los peques?