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domingo, 16 de marzo de 2014

Alimentación complementaria: La papilla de frutas

Tras 6 meses de lactancia materna a demanda (4 meses, si la lactancia es artificial), llega el momento de comenzar a introducir nuevos alimentos en la dieta de nuestros retoños. Cada pediatra te aconsejará si comenzar por unos alimentos u otros, pero por regla general lo primero en introducirse será la papilla de frutas a la hora de la merienda.

Antes de hablaros de mi experiencia con la cachorrina y la fruta, quiero explicar que hay dos modos de introducir la alimentación complementaria: la tradicional de ofrecer la comida triturada en forma de purés y papillas, y la denominada baby-led weaning -algo así como "destete dirigido por el bebé"-, que consiste en ir dejando al bebé experimentar con la comida, con sus diferentes texturas, ofreciéndole trozos enteros. Este sistema trata de que los peques decidan por sí mismos qué comer y en qué cantidad los pedazos de comida que ponemos a su alcance. Sobra decir que se le deben dar trozos adecuados para el tamaño de su puñito y que sean fáciles de triturar por sus encías o escasos dientes. En nuestro caso hemos optado por combinar los dos sistemas, dándole la comida en papilla a su hora, pero dejando que experimente con alimentos sólidos en otros momentos.

En la revisión de los 6 meses, la pediatra de la cachorrina nos entregó un folio con las pautas para introducir la alimentación complementaria en los siguientes meses, en el que nos decía que a los 6 meses comenzáramos a darle papilla de frutas a la hora de la merienda. El papel en cuestión traía receta y todo, y decía que debía prepararse la papilla con media manzana, media pera, medio plátano y el zumo de media naranja. Debo decir que a mí me parecía una barbaridad porque tanta fruta junta no se la toma nadie, a excepción del Cangués -que en esta casa hay que comprar la fruta en palés porque se come un kilo fácil al día entre unas y otras-. Pero cualquier otro ser humano, no se come 4 frutas, así, pa merendar, con que un bebé de 6 meses acostumbrado a leche todo el día, no te cuento. Así que le pregunté a la pediatra y la buena mujer me dijo que pasara de la hoja y empezara a ofrecerle las frutas de una en una, por un lado, para ver cómo las iba aceptando, y por otro, porque de una en una es más fácil saber si alguna no le sienta bien o le produce algún tipo de alergia. Poco a poco ya las podría ir mezclando un poco en función de lo que demandara la niña.

El primer día le dimos una manzana triturada y la tía se la comió entera. ENTERA. Como si hubiera comido manzanas desde que salió del vientre de su madre. Se emocionaba y pataleaba entre cucharada y cucharada, así que respiramos tranquilos porque quedaba claro que la cachorrina sería buena comedora, y no solo buena lactante.

La siguiente fruta que le dimos fue plátano, que ésta le encantó hasta límites insospechados, pero tras unos días de manzana y plátano la pobre estaba estreñidísima, raro en ella, y lo pasaba tan mal (y nosotros también) que suspendí la fruta unos días, regresando a la seguridad cómoda de la lactancia exclusiva, hasta que volvió a ir bien, y comencé a seguir estos consejillos sobre como darle la fruta sin que el estreñimiento la persiguiera:

- Nunca mezclar manzana y plátano.
- Mezclar alguna de las dos con pera (muuucha pera), uvas o mango.
- Darle agua con la merienda parque las heces se ablanden.

La verdad es que desde que empecé a hacerlo así, se terminaron los problemas de estreñimiento y la peque se comía sus papillas divinamente. 

A las 2 semanas tomando la fruta, cuando ya habíamos resuelto el problema del estreñimiento, empecé a ponerle un cacito de cereales (con gluten, según me dijo la pediatra) en la  papilla para ver si los toleraba bien, y cuando pasaron unos días en los que lo tomaba sin problema, cambié el cacito de cereales por una galleta María, de las de toda la vida de Dios. 

Hoy en día sigue merendando su papilla de frutas muy bien, y como cada vez tiene más "saque" le he aumentado las cantidades de fruta y añadido otra galleta María, y así es como hemos dado con la papilla que más le gusta, con diferencia: un plátano pequeño, una pera entera, un trozo grande de mango y 2 galletas María. Ahí os dejo la receta por si os interesa. Porque debo decir que en mi casa nunca se había comido mango y a la cachorrina resulta que es la fruta que más le gusta en la papilla. Así que el mango nunca falta en su dieta, y lo vamos combinando con manzana (golden o reineta, que son más suaves -todo hay que decirlo porque serían las típicas dudas que yo tendría-), pera (conferencia), plátano (de Canarias), uvas (verdes o rojas, le gustan las dos) o melocotón, y todas las frutas tirando a maduras.

En cuanto al zumo de naranja, no le gusta nada en la papilla, así que es mejor dárselo a parte con una cucharita o dejar que chupe directamente los gajos de, por ejemplo, una mandarina (secos los deja, oiga). 

Y a vosotr@s, ¿qué recetas os funcionan? A ver si vamos compartiendo ideas que poco a poco quiero que la cachorrina vaya probando nuevas frutas, aunque sé que algunas, como los frutos rojos de temporada, no se le deben dar hasta el año para evitar posibles alergias. 

¡Hasta el próximo post!