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miércoles, 10 de julio de 2013

Evolución del barrigón

Así ha ido creciendo el barrigón en los últimos 9 meses, bueno, mejor dicho, 6 meses, porque los tres primeros no había nada  todavía.

Ahora veo las fotos del principio y casi no me creo que fuera así de pequeña la tripa porque viéndome ahora tengo la sensación de que ya nací con este volumen abdominal que me gasto ahora. Y, en serio... ¿cómo es posible que todo vuelva a su sitio? Un misterio...


 3 meses de barrigón



4 meses de barrigón


5 meses de barrigón



 6 meses de barrigón



 7 meses de barrigón



8 meses de barrigón


9 meses de barrigón (estado actual, foto de ayer mismo)


martes, 9 de julio de 2013

38 semanas

¡¡¡Y ya sólo nos faltan 2!!! Eso si la cachorrina no decide adelantarse y nacer antes de lo previsto, lo que es algo que agradecería muy mucho teniendo en cuenta lo que ya me pesa el barrigón y las nuevas dimensiones adquiridas por mis pies y tobillos (han dejado de ser pantobillos porque ahora los tobillos ya son más anchos que la pantorrilla... y no es broma). 

"Así que Nerea, hija mía, si puedes escucharme, ten piedad de tu madre y vete buscando la salida de emergencia que con estos calores no hay quien pueda, además ahí ya no te queda sitio, que siento que te estiras y te estiras para acomodarte y sólo consigues deformarme la tripa, pero veo yo que no encuentras postura, así que venga, tontona, que cuanto antes salgas antes damos paseinos al sol, ya verás que bien lo vamos a pasar por aquí. Y como papi ya no vendrá hasta el parto, cuanto antes decidas venir al mundo, antes estaremos los tres juntos. ¿Ves? Todo ventajas".

Y así, con ese discurso me paso todo el día, a ver si acabo por darle penita y se decide. (Si pudiera verme los pieses sí que le daría pena y saldría por la vía rápida.)


Cumpliendo las 38 semanas no queda mucho que decir porque se limita todo a la espera de alguna señal que nos indique la inminencia o llegada del parto, ni ella tiene mucho más trabajo que hacer y a mí sólo me queda intentar no mirarme mucho en el espejo. Y eso que llevo engordados 11 kilos, que se supone que están muy bien, pero qué queréis que os diga, yo me veo y me siento como un cachalote, con la agilidad de un octogenario con artrosis y una prótesis de cadera, que da pena verme arrastrarme por las esquinas y caminar como Robocop por los dolores en las partes bajas que me produce el peso del barrigón. Pero caminar sigo caminando muchísimo, a todas horas, que dicen que es bueno para adelantar el parto o, al menos, para que no se atrase, así que no paro de lucir mis recién estrenados andares de "no puedo con mi vida ni con este barrigón" y mis chanclas (o cholas, que diría mi amiga Alejandra), que es casi lo único en lo que puedo meter los pies de hobbit... con lo que una ha sido... qué pena. Pero que no se diga que una no lo intenta aún a costa de una pérdida total de dignidad y amor propio dejándose ver de esa guisa.

Me despido hasta el próximo post, 

Fdo. Frodo Bolsón.

jueves, 16 de mayo de 2013

¡¡7 meses!!

Así, como quien no quiere la cosa, nos encontramos ya cumpliendo 7 meses de embarazo, o lo que es lo mismo, 31 semanas. Si a la cachorrina no le da por alargar su estancia en mi barrigón más de la cuenta, en sólo dos meses ya podremos ver en vivo esa nariz respingona y achucharla hasta que nos pida que la dejemos en paz. ¡Qué ganas!

En la semana 31 de embarazo Nerea ya mide aproximadamente 40-42 centímetros y pesa más de un kilo y medio (1,6-1,7 kg), lo que quiere decir que ¡¡ya es enorme!! O al menos a mí me lo parece... y teniendo el cuenta las dimensiones actuales del barrigón, tiene que serlo. Debido a su tamaño cada vez el útero se le queda más pequeño, aunque sigue moviéndose muchísimo, con la diferencia de que ahora puede verse desde fuera cómo se me mueve la barriga según por dónde me pegue pataditas, puñetazos o simplemente se mueva haciendo el efecto de tener un alien recorriéndome el estómago de lado a lado. ¡Es una sensación súper rara! Pero es genial porque todos esos ataques gratuitos que me propina durante todo el día significan que está sana, está bien y cada día más fuerte.


Si no lo ha hecho ya, que yo creo que no, en los próximos días debería girarse definitivamente para colocarse de cabeza, preparándose para el parto. Y ahora todos sus órganos están maduros y preparados para funcionar, incluidos los riñones, lo que hace que a partir de esta semana la cahorrina ya haga pis en el líquido amniótico. Lo cual no parece muy higiénico, la verdad...

En cuanto a mí, además de sentir mucho a la peque, también he sentido alguna pequeña contracción, que quiere decir que el útero está practicando para el parto. Son contracciones suaves e indoloras, al menos en mi caso, así que no molestan... ya podían ser así en el momento de dar a luz, pero mucho me temo que no habrá tanta suerte.

Madre mía, es ver la foto y alucinar con lo que ha crecido el Barrigón!!!!!!!!

Como Nerea ya ocupa casi toooodo mi espacio interior, cada vez cuesta más digerir los alimentos, por lo que hay que hacer comidas más pequeñas (también porque a partir de ahora puede engordarse 500 g a la semana, así que cuidadín), y los pulmones tienen poco espacio, lo que provoca sensación de ahogo (de ahí las bocanadas de aire que tengo que coger de vez en cuando como si saliera del agua después de llevar aguantando la respiración 5 minutos).

También esta semana los pechos empiezan ya a producir leche, el calostro, que será el primer alimento de la cachorrina, lo cual no deja de llamarme muchísimo la atención y creo que me va a resultar muy extraño ver que de ahí sale leche, cual vaca lechera... qué cosas...

Por lo demás, se supone que dormir ya es más difícil porque resulta más incómodo con el tripón, pero la verdad es que yo duermo mis 7-8 horas del tirón que ni me entero, aunque sí que me despierto con dolor de cadera que será del peso de la tripa al dormir de lado; pero dormir, ¡vaya si duermo!

Y como se acerca el momento del parto ya empiezo a pensar más en él, en cómo será y si dolerá tantisisisisísimo... Pero la nena tiene que salir, ¡así que hay que ir preparándose mentalmente!

¡Hasta el próximo post!


viernes, 3 de mayo de 2013

Ya no me veo los "pieses"

Llevamos 6 meses y medio de embarazo y yo ya no me veo los pies ni la flexibilidad de antaño por ningún lado, y atarme los zapatos ya es una odisea  que me lleva 20 minutos de reloj porque entre cada paso de la lazada tengo que hacer un descanso para coger aire como si hiperventilara y para intentar que los ardores y el desayuno que pugnan por volver a salir sigan en su sitio (orejita de conejo-inspiración tipo asmático al borde de la muerte con ventolín-me agacho- rodeo con el cordón por aquí-vuelta a incorporarme-pierdo orejita y tengo que volver a empezar-me agacho-patada de la cachorrina en los riñones porque la espachurro-quemazón de esófago y pérdida de dignidad-... y así...). ¡Ay!, cómo está creciendo el barrigón, la leche.





Y es que, aunque sigo sin poder quejarme porque tengo un embarazo de concurso por los pocos síntomas y malestares que he padecido, el barrigón  crece a un ritmo que ya dudo de si la nena va a nacer lista para empezar al cole... o al instituto, si me apuras. Y eso que la matrona me pesó el lunes y llevo 7 kilos, que se supone que está dentro de la normalidad; pero a mí estos 7 ya me saben a 35, y me veo a mí misma intentando levantarme de la cama tirando de abdominal, y no puedo, y me doy cuenta que ahí no hay abdominal ni nada que se le parezca y tengo que rodar como una croqueta al borde de la cama y me veo por el espejo como una foca-monje barada en la orilla del mar y me da la risa, y me dejo caer de cualquier manera y entra el Cangués al grito de ¡¡arriba, barrigón!!, y termino pidiendo auxilio con la moral y el orgullo pateados por la cachorrina, que debe saber lo que pasa y se lía a puñetazos y movimientos extraños que me hacen cosquillas, para terminar de rematarme. Y así de entretenidos andamos...

¡Que tengáis un fin de semana genial y seguid tan guap@s!

martes, 30 de abril de 2013

Nueva eco y visita a la matrona

Ayer tuvimos una nueva ecografía por mis 28 semanas de embarazo. Al parecer, no tenía por qué haberla hecho, pero se equivocaron y me dieron cita, cuando no debería haber sido hasta la semana 34, lo que quiere decir que tuvimos una eco de regalo. No me quejo, claro, porque ésta vez sí pudimos ver en condiciones a la cachorrina (no como con la ginecóloga rancia de la ecografía de las 20 semanas). Ayer nos tocó la doctora encantadora que me atendió en la amniocentesis y ella sí nos enseñó bien a Nerea. Cuando la vimos se estaba tocando la nariz con el pie,; de hecho en la foto que le hicieron sale su cara y el pie izquierdo (que, si os acordáis, fue el pie que nos enseñó también la última vez, así que queda confirmado que lo tiene). Ahí la tenéis, en primicia: Nerea con su nariz respingona haciendo gimnasia con la pata p'arriba


Lo de la nariz respingona es importante porque el Cangués ya andaba precupao de que la nena sacara nada más nacer la nariz de su madre, una servidora, y no conseguía hacerle comprender que mi ñarigón creció en la adolescencia y que hasta entonces yo había tenido una naricilla muy mona. Pero con ésta eco ya está más tranquilo, aunque sigue convencido de que mi nariz es un gen dominante y Nerea tarde o temprano la va a desarrollar.

Por los datos de la ecografía, Nerea está creciendo perfectamente, ya mide unos 34 cm y pesa 1 kilo 60 gramos, y, de momento, todavía se presenta de culete. A partir de ahora debe empezar a girar para prepararse para el parto.

Después de la eco, teníamos también cita con la matrona, que me dijo que la prueba del azúcar había salido estupendamente así que quedaba descartada la diabetes gestacional. PEEEEEROOOO nos dijo que en los análisis del segundo trimestre había dado que no era inmune a la toxoplasmosis, cuando en el primero me habían dicho que sí... y yo comiendo embutido y lo que me pusieran por delante, ¡¡si es que ésto no es serio!! Total que esta mañana me ha tocado repetir análisis de sangre para resolver los diagnósticos contradictorios en relación a la toxoplasmosis en cuestión. A ver si se aclaran.

Por lo demás, me dijo que todo estaba estupendo y que ya debería empezar con las clases de preparación al parto, de las que ya os hablaré otro día.

Barrigón de 6 meses. Por cierto, llevo una camiseta súper chachi que podéis ver aquí, y que fue una odisea y una pelea con la empresa en cuestión para que llegara a nuestras manos.

Cambiando de tema, estos días que estamos de visita en nuestra Asturias Patria Querida, Asturias de mis amores, estamos recibiendo muchos regalos para la peque que no sabemos ya cómo agradecer. Así que prometo post mañana de regalinos para la cachorrina (en vez de una cómoda le vamos a poner un cuarto trastero).

¡Hasta mañana y seguid tan guap@s!

martes, 16 de abril de 2013

¡¡6 meses!!

Así como quien no quiere la cosa nos hemos metido ya en el tercer y último trimestre del embarazo. Ya empezamos con la semana 27 y ahora la peque mide unos 32 centímetros y pesa aproximadamente 1 kilo (¡¡¡un kilazo de cachorrina!!!). Sus órganos ya están a pleno rendimiento, exceptuando los pulmones que todavía no están maduros, de tal manera que, si naciera prematurísimamente ahora, podría sobrevivir con ayuda para respirar.


Como Nerea ya es gigante, razón por la que tengo el barrigón, cada vez sus movimientos son más fuertes y enérgicos y de vez en cuando me recoloca algún órgano vital. El Cangués ya pudo sentir algún que otro patadón poniendo su mano sobre la tripa, aunque lo normal es que Nerea se achante cuando nota que alguien toca (me la imagino diciendo "no toques, por qué tocas"). Además, a veces no sé qué hurga por ahí pero hace algún que otro movimiento que me hace cosquillas y me da la risa, y así voy por la vida, riéndome sola y cantándole el Asturias Patria Querida, que la gente ya me mira como diciendo "pobre..."

La sensación más rara de todas fue esta mañana, que sentí como unos espasmos rítmicos y tardé un poco en comprender que ¡la nena tenía hipo! Cómo mola...

A partir de ahora, dicen que serán más habituales los dolores de espalda y de piernas --por el barrigón, claro--, y que ya puedo empezar a sentir las contracciones llamadas de Braxton Hicks, que se supone que van preparándote para las contracciones del parto. Yo no estoy segura de haberlas sentido, aunque esta semana noté un par de veces que se me endurecía mucho el abdomen y sentía más pesada la tripa. Hay quien dice que era una de esas contracciones, pero lo mismo eran gases, vete a saber. 



Aquí el barrigón de 6 mesazos :)


Como ya percibe la claridad de la luz del sol, y este fin de semana el astro rey se dignó a aparecer después de meses de ausencia, fuimos a caminar (a mover el barrigón, que dice el Cangués, que el domingo me arrastró 10 kilómetros que me dejaron sin riñones) y a poner la panza al sol, a ver si le llega algo de vitamina D a la nena, que con este invierno que tuvimos ya me estaba temiendo yo que me iba a nacer la pobre con osteoporosis de serie. El caso es que no sé si le llega o no, pero yo cogí colorín, así que estoy la mar de contenta igualmente, que una también necesita morenear un poco, aunque esté preñada.

Llegados a este punto, con los 6 meses ya cumplidos, sí que nos vamos a tener que poner las pilas para ir preparando la llegada de Nerea, que en tres meses va a salir la pobre y va a decir, como su padre "y de lo mío, ¿qué?"

No quiero terminar hoy sin daros las gracias por vuestras visitas y vuestros comentarios, que cada vez son más y hacen muchísima ilusión. ¡A seguir tan guap@s!

domingo, 7 de abril de 2013

Seguimos creciendo

A sólo una semana de cumplir los 6 meses de embarazo mi barriga está ya cogiendo carrerilla hacia un tamaño que haga que el Cangués tenga que empezar a atarme los zapatos de aquí a nada.

Y para muestra:

Foto del barrigón



Foto del barrigón con cinturón para que lo veáis bien (por si no se ve bastante).


Se hizo de rogar un poco el bombo porque hasta casi el quinto mes no tenía mucha, pero ahora comprenderéis por qué ya (una de cada cien personas) me ceden el asiento en el bus y por qué esta semana mis vaqueros dijeron hasta aquí hemos llegado y tuve que ir a comprarme unos de premamá para meter ésta cosa gigante que está creciendo sin parar... 

Y me pregunto yo: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿cómo pude vivir hasta ahora sin vaqueros de premamá??????????!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Son lo más cómodo que me puse yo en la vida, es como ir en pijama, sólo que son vaqueros. En serio, nada más probármelos ya no me los quería quitar, ni para salir de la tienda, ni para dormir, ni para ir a la piscina (dentro del agua)... Estuve media hora de reloj paseando por los probadores, ante la atenta mirada de la dependienta, sólo para estar con ellos un ratín más antes de volver a casa. Creo que cuando deje de estar preñada los seguiré usando, ya veré qué relleno les meto. ¡Si quería comprarle unos al Cangués sólo para que viera lo maravillosos que son! En serio, si alguien me lo hubiera dicho antes, los habría comprado el mismo día que salieron las dos rayitas rosas en el test de embarazo ¡aunque no tuviera barriga! Menudo invento, oiga. Y yo sin saberlo.


Mejordescubrimientodelembarazoporgoleada aparte (bueno, diremos segundo mejor descubrimiento, después de la cachorrina, que si no queda fatal), por aquí ambas dos seguimos creciendo, quiero pensar que proporcionalmente, y por la fuerza e intensidad que están adquiriendo las patadas de la nena, yo diría que ya mide más o menos como yo. Pero eso es bueno porque es lo que tiene que hacer en estos meses que quedan.

El barrigón y yo nos despedimos hasta el próximo post. Un besín.

sábado, 9 de marzo de 2013

Asiento reservado

Ayer, por primera vez desde que estoy embarazada, me cedieron el asiento en el autobús. Cosa que me hizo más ilusión que si me hubiera tocado el Rasca de la Once porque quiere decir que ¡ya se nota mucho!. Más contenta iba yo... Pero lo fácil que es hacerme feliz a mí no es el tema, que me distraigo; el tema es que iba el autobús lleno, con gente de todas las edades y ambos sexos y sólo dos personas se levantaron al verme: una madre que estaba sentada con su hija de un par de años en brazos y una señora mayor. Es decir, sólo me iban a ceder el sitio las dos personas del autobús que precisamente ¡también tienen derecho al asiento reservado! Ni señoras de mediana edad, ni señores, ni jóvenes, ni adolescentes... Todos agarrados al sitio, no fuera a ser..., incluidos todos aquellos que estaban sentados precisamente en esos asientos reservados, que aquí cantan un montón porque: llevan una pegatina gigante encima, son de color rojo (cuando los del resto del bus son azules) y, por si no distingues colores y no has visto la pegatina, el propio asiento viene bordado con las siluetas de las personas que deben tienen preferencia (en amarillo, para que luzca bien sobre el fondo rojo).




Sin embargo, a pesar de todas las señales (y de la educación más elemental), hay que ver lo que le cuesta a la gente cederte el asiento. Subes al autobús y produces tres efectos básicos en la gente:

Opción A: No te veo porque voy muy concentrado buscando matrículas de coches que sean capicúa y no dejaré de mirar por la ventana mientras sienta tu presencia en el bus y aunque ya me esté doliendo el cuello.
Opción B: Estoy muy concentrad@ leyendo este libro-revista-folleto del kebap de la esquina que es tan interesante que no levantaré la vista de él así se me pase la parada sólo para poder fingir que no te he visto la panza, y aunque parezca lerd@ porque necesito 7 paradas para leer "Doner Kebab. Servicio a domicilio. 2x1. 999 999 999".
Opción C: Qué sueño más tonto me acaba de entrar que me he dormido hasta con la pompa del chicle a medio hacer.

Que dan ganas de explicar que no es por el placer de ir sentada, es porque si el bus da un frenazo y te caes o te das un golpe en la tripa igual te sale un guantazo-reflejo-ninja, así sin querer, que se le va a olvidar de qué era el folleto y se va a tragar el chicle. Y no es que sea yo agresiva, cuidao, no confundirse, pero ésto de proteger la tripa como si fuera El Anillo-Mi tesoro la vuelve a una muy macarra.




Y es que hay que ver lo que nos gusta una silla, oiga. Porque no sólo pasa en el autobús. Cuando el Cangués y yo fuimos a maternidad a hacer nuestra primera ecografía, en la sala de espera no cabía un alfiler y la mayoría de los asientos estaban ocupados por los futuros papis, mientras las embarazadas que iban llegando agarrándose la barriga y los riñones tenían que quedar de pie en el pasillo, durante la hora y media de retraso que llevaban en las ecos. Y os aseguro que había bombos allí que podían portar quintillizos tranquilamente y ser la envidia del mismísimo King África. La situación era un poco penosa, la verdad. Miguel y yo, que estábamos apoyados en la puerta, teníamos una panorámica de desprendimiento de retina: a la izquierda una vista de paisanos sentaditos en sus sillas, y a la derecha dos hileras de barrigas apoyadas como podían en la pared. 




Pero bueno, más que un problema de educación, en el caso de los hombres, creo que se trata más bien de un problema de empanada mental. Porque ya sabemos que no son muy de darse cuenta de las cosas. Ellos están allí, tranquilinos, esperando a que la enfermera diga el nombre de su mujer para pasar y ya está. No ceden el asiento, no porque no quieran, sino porque ni se enteran. Más ricos...

Y lo hinchadísima que iba yo porque mi Cangués fue el único que se levantó de la silla (cuando llegamos, algo así como el día antes, había sitio) y dijo "qué vergüenza, todos los paisanos sentaos y las preñadas de pie". Si es que Julio y Pilar me lo mandaron ya muy bien educao. :)

Y a vosotras, ¿os cedían el asiento en el bus, tren, metro? ¿Creéis que valen para algo los "asientos reservados"? ¿Pasa lo mismo con personas mayores, madres/padres con niños pequeños o minusválidos?

Un besín!!

domingo, 3 de marzo de 2013

Semana 20

Ya estoy en la mitad de mi embarazo y ahora, sí que sí, se nota que estoy embarazada. Ya no hay quien disimule esta panza que me está saliendo. 


Os pongo una foto de este fin de semana, aclarando que la barriga no es tanta como se ve en la foto, con las capas de ropa que llevo y el abrigo aparenta más pero, aunque ya se nota bastante, no es tan exagerado.


En esta semana Nerea ya mide unos 22 cm aproximadamente (¡es enorme!), desde la cabeza a los pies y ya tiene completamente la forma que tendrá cuando nazca. Los próximos meses y hasta el parto, lo único que debe hacer es crecer y engordar, llegando casi a triplicar su tamaño actual. Ahora mismo, para que os hagáis una idea, ella es del tamaño de una berenjena y el útero del tamaño de un melón. Además el útero ya llega hasta el ombligo, de ahí que haya crecido tanto últimamente la tripa.




Ya tiene desarrollados sus sentidos y percibe los estímulos del exterior, además su cerebro ahora tiene 30.000 millones de neuronas y sus ovarios diminutos ya tienen óvulos microscópicos. También le está saliendo ya el pelo de la cabecina y se le han formado las cejas y las pestañas. Se sigue moviendo mucho y practica acciones necesarias que debe desarrollar cuando nazca como respirar (entrena el diafragma) y tragar (traga líquido amniótico: "Nerea, caca!"). Su piel que antes era transparente ya va formando diferentes capas. 

En cuanto a mí, como veis, la tripa me crece por momentos y noto la piel súper tirante; eso es porque de ahora en adelante no parará de crecer hasta el momento del parto. Os prometo que por las noches casi puedo notar como crece, y efectivamente cada mañana la veo más grande, así que os imaginaréis que estoy todo el día untándome de cremas para evitar las estrías (¡de momento voy librando!). A Nerea todavía la siento muy de vez en cuando y es una sensación muy suave, como un burbujeo o algo así, pero espero ir sintiéndola cada vez más y que también su papi pueda notar sus pataditas. Pero he leído que en esta etapa son unos dormilones y duermen unas 18 - 20 horas al día, así que como la voy a sentir, si está todo el día sopa...
Me despido ya por hoy, hasta el próximo post, un besín.

sábado, 16 de febrero de 2013

Mi barriga de 4 meses

Desde que entré en el cuarto mes de embarazo tengo la sensación de que ha empezado a crecerme la barriga por horas. Os prometo que según avanza el día cada vez que la miro o la toco (ya de forma compulsiva) la veo más grande. Supongo que eso es bueno y quiere decir que la peque está creciendo y engordando sin problemas. 


Para que veáis que no os miento, aquí está la prueba:


Hoy no me voy a alargar para compensar el post anterior, jeje, pero sólo quiero deciros que ayer nos llamaron para darnos el resultado del test rápido de la amniocentesis y ¡¡¡TODO ESTÁ PERFECTAMENTE!!! Lo que quiere decir que para el mes de julio tendremos una niña preciosa (que lo sé yo) y sana con la que jugar. Como dice su padre: ¡vaya bien que lo vamos a pasar! :)

Feliz finde a todos!!

lunes, 4 de febrero de 2013

¡¡¡Mi tripa!!!

Ya estoy de 15 semanas y como ya os adelanté ya tengo algo de tripa, bastante diría yo, jaja, y para que veáis que no os miento aquí tenéis la prueba!! 

La calidad de la foto es para verla, lo sé, pero sin flash, de noche y dentro de casa, qué queréis... ¡Otro día pongo fotos decentes!

La verdad es que ya empiezo a notar las cinturillas de los pantalones y las faldas más justos, pero como todavía no tengo tanta barriga como para ponerme con la ropa premamá estoy empezando a usar un truco del almendruco que comparto con vosotras por si puede serviros. El truco consiste en pasar una goma (del pelo, que son más fuertes que las de plástico) por el ojal del pantalón y engancharlo al botón. De esta forma conseguimos ganar unos centímetros justo en la cinturilla, que es lo que nos puede molestar, pero llevando exactamente igual el vaquero. Sobra decir que no es compatible el truco con llevar las camisas metidas por dentro, jaja, ¡¡que tampoco es plan de que se vea la trampa!! De momento de pie voy bien con mi ropa, pero al sentarme sí noto que algunas prendas, como los vaqueros que son más rígidos, me aprietan en la tripa, así que ahora me llevo siempre la goma del pelo preparada y cuando me siento, desabrocho el pantalón, la engancho y tan contentos.


He aquí el invento...


Para las que crean que es demasiado rústica esta solución, hay un producto  a la venta que viene a servir para lo mismo: para seguir utilizando tus pantalones y faldas sin comprar ropa premamá. Se llama Bellybelt, pero no sé, no me gusta mucho eso de llevar toda la bragueta abierta, así que me quedo con mi remedio casero, jaja...


Qué queréis que os diga, veo más elegante y discreta mi goma del pelo, dónde va a parar...


Otra cosa que he descubierto, y que creo que sí van a serme súper útiles, son los protectores de tripa que traen un refuerzo de goma que sujeta la barriga y te ayuda a aguantar el peso de ésta en la zona de los riñones. Me la probé y ya me sentí mejor, comodísima, en plan: "tú vas a llevar la barriga por mí, lo sabe todo el mundo", jaja... Así que ya tengo una en mi poder de Íntima Cherry (mira que me gusta hacer publicidad gratis...) y no será la única.


Sí, sé lo que estáis pensando: "por mucho que lo llames protector de tripilla, es una faja de toda la vida de Dios", pero, en serio, lleva por dentro una goma maravillosa que carga con la barriga por tí. La recomiendo.


Y vosotras ¿qué trucos utilizáis para apañaros sin la ropa premamá? Nos vemos en el próximo post, ¡¡un besín!!


miércoles, 9 de enero de 2013

¡Estoy embarazada!

Cuando te quedas embarazada, todo el mundo dice que debes esperar a pasar los primeros meses, al menos el primer trimestre, para contar a tus familiares, amigos y conocidos varios que estás esperando un bebé. Tarea no del todo fácil porque, desde que ves la rayita rosa en tu test de embarazo, te mueres de ganas de gritar a los cuatro vientos que vas a ser mamá (gritar de ilusión y alegría o de puro terror, pero gritarlo al fin y al cabo). 



Yo reconozco que no me callo nada y que me queman las nuevas noticias en la boca (y los cotilleos, no os voy a engañar), así que bastante hice con aguantar una semana entera sin decírselo a nadie que no fuera el padre de la criatura. ¡Una semana!!!!! ¡Con todos sus días, horas, minutos, segundos y nanosegundos interminabes! Una angustia. Para evitar la tentación, a mis padres y mi hermana no les cogía ni el teléfono para no soltarlo antes de verles en persona. Pero llegada la sexta semana ya no resistí más y lo empecé a contar a familia y amigos más cercanos, y ahí descubrí de dónde me viene lo mío, cuando mi madre cogió la agenda del móvil de la A a la Z y llamó a todos y cada uno de sus contactos para decirles que iba a ser abuela. Se enteraron hasta los del 112.



El caso es que hoy, que cumplimos 12 semanas de embarazo, me he decidido a contarlo públicamente, no sólo en el Facebook y Twitter (ya sabéis, si no lo cuentas ahí, no existe), sino que me apetece compartir mi experiencia a lo grande, que la ocasión lo merece, con toda la blogosfera (y más allá, jaja). Sí, ya sé, otro blog de futura mamá primeriza pesadisísisisisísima con el "yo, mi barriga, yo, mi niño, mi niño, yo, mi niño,... ah sí, y el padre", jaja, pero qué queréis que os diga, entre el susto, la alegría, las hormonas, los cambios, el "este cuerpo no es el mío" y el "madre, madre, madre, dónde nos hemos metido", apetece compartirlo y plasmar las dudas, experiencias e inexperiencias de una y ver qué te cuentan otras mamis, futuribles o presentes. Así que aquí me presento con mi Diario de una mamá primeriza, y empezamos... con dos patucos!!!