¡¡¡Y ya sólo nos faltan 2!!! Eso si la cachorrina no decide adelantarse y nacer antes de lo previsto, lo que es algo que agradecería muy mucho teniendo en cuenta lo que ya me pesa el barrigón y las nuevas dimensiones adquiridas por mis pies y tobillos (han dejado de ser pantobillos porque ahora los tobillos ya son más anchos que la pantorrilla... y no es broma).
"Así que Nerea, hija mía, si puedes escucharme, ten piedad de tu madre y vete buscando la salida de emergencia que con estos calores no hay quien pueda, además ahí ya no te queda sitio, que siento que te estiras y te estiras para acomodarte y sólo consigues deformarme la tripa, pero veo yo que no encuentras postura, así que venga, tontona, que cuanto antes salgas antes damos paseinos al sol, ya verás que bien lo vamos a pasar por aquí. Y como papi ya no vendrá hasta el parto, cuanto antes decidas venir al mundo, antes estaremos los tres juntos. ¿Ves? Todo ventajas".
Y así, con ese discurso me paso todo el día, a ver si acabo por darle penita y se decide. (Si pudiera verme los pieses sí que le daría pena y saldría por la vía rápida.)
Cumpliendo las 38 semanas no queda mucho que decir porque se limita todo a la espera de alguna señal que nos indique la inminencia o llegada del parto, ni ella tiene mucho más trabajo que hacer y a mí sólo me queda intentar no mirarme mucho en el espejo. Y eso que llevo engordados 11 kilos, que se supone que están muy bien, pero qué queréis que os diga, yo me veo y me siento como un cachalote, con la agilidad de un octogenario con artrosis y una prótesis de cadera, que da pena verme arrastrarme por las esquinas y caminar como Robocop por los dolores en las partes bajas que me produce el peso del barrigón. Pero caminar sigo caminando muchísimo, a todas horas, que dicen que es bueno para adelantar el parto o, al menos, para que no se atrase, así que no paro de lucir mis recién estrenados andares de "no puedo con mi vida ni con este barrigón" y mis chanclas (o cholas, que diría mi amiga Alejandra), que es casi lo único en lo que puedo meter los pies de hobbit... con lo que una ha sido... qué pena. Pero que no se diga que una no lo intenta aún a costa de una pérdida total de dignidad y amor propio dejándose ver de esa guisa.
Me despido hasta el próximo post,
Fdo. Frodo Bolsón.




