viernes, 9 de agosto de 2013

Primera visita al pediatra

Casi sin darnos cuenta hemos dejado atrás los primeros 15 días de vida de la cachorrina, hecho que me deja muerta en el sitio porque no sé en qué momento empezó a correr el tiempo así de esta manera, porfavó!. No sé si será porque mis rutinas se limitan a dar el pecho, contemplar a Nerea y babear, limpiar cacas, cambiar pañales, contemplar y babear, dar el pecho, contemplar y babear, vestir, contemplar y babear, sacar de paseo (cuando consigo salir de casa), contemplar y babear, dar el pecho otra vez, contemplar y babear... y así, pero estos 15 días me han parecido 3 y medio. Y lo mismo le pasa al Cangués que está viendo volar su permiso por paternidad + vacaciones a la misma velocidad a la que crece la papada de la cachorrina (orgullosísimos padres de la doble papada de la nena, que ya ha dejado de ser la ratonuca de hace 2 semanas).

Pues bien, a los 15 días de vida de todo recién nacido, tienen su primera consulta con el pediatra. Nosotros la tuvimos hoy y allí fuimos con la esperanza de que Nerea hubiera dejado de ser un peso pluma de 2 kilos y medio y 48 cm y de que la lactancia materna exclusiva con la que se alimenta estuviera siendo suficiente para que creciera y engordara con normalidad (lo que sospechábamos en vista de las nuevas formas redondeadas de su cara, cuello y tripa). 




Nada más sentarnos en la sala de espera de la consulta, la cachorrina decidió que era la hora de comer y empezó a llorar en el preciso instante en el que nos llamaban para entrar. Total, que entró en la consulta berreando como si no hubiera comido desde que saliera de mi útero, lo que provocó que entrara en una espiral de violencia y cabreo monumental con cara roja, patadas a la pediatra y gritos que debían incumplir alguna ordenanza municipal sobre ruido, cuando comprobó que no sólo no le daban su ración de teta, sino que encima la desnudaban allí de mala manera y la manejaban a su antojo. Lo bueno es que a la pediatra le pareció la pera limonera el carácter tan "despierto" de la nena, su fuerza (os juro que del enfado que tenía se puso de pie) y la potencia de sus pulmones -qué maja y qué positiva la buena mujer-. 

A pesar de la resistencia de la peque, pudieron hacerle todas las pruebas que le tocaban y que concluyeron en que está como una rosa, y lo que es mejor, que se está poniendo como un toro con la leche de su madre porque en estos 15 días ¡engordó 600 gramos y creció 4 cm!. Esto de los 4 cm al parecer es una barbaridad y puede que tengamos un récord Guiness o algo así porque la enfermera no dejaba de repetirlo y nos decía con cara de susto que había pasado del Percentil -3, cuando nació, al Percentil 75 en sólo 2 semanas de vida. En peso, estamos en Percentil 10, lo cual se supone que también está bien, teniendo en cuenta que muchos bebés ya nacen pesando más de lo que pesa ella ahora (3,100 kg).




Después de vestir a la cachorrina, que ya estaba de color granate, y asegurar que normalmente es buenisísima y nada llorona, y que sólo come y duerme (que no piensen que la tenemos asalvajada), salimos de allí corriendo a darle de comer a la pobre antes de que empezara a pensar que la íbamos a dejar morir de inanición.

Aparte del resultado positivo de la revisión pediátrica, debo decir que en estos 15 días también hemos ido aprendiendo poco a poco a adaptarnos a los horarios de Nerea, a conocerla, interpretar sus sonidos, sus quejas, sus horas de sueño y su hambre nivel "llevo todo el día picando piedra en una mina boliviana", distinguiendo su olor y sus gestos, y sobre todo, disfrutando de cada segundo, cada cambio y cada detalle de la peque.

Me voy que me toca sesión de contemplación y babeo.

¡Hasta el próximo post! (Que será la segunda parte de la experiencia con el No Plan de Parto).

lunes, 5 de agosto de 2013

A la porra el Plan de Parto (I)

Nerea ya lleva 11 días con nosotros, haciendo que se nos caiga la baba y quitándonos tiempo hasta de pensar, aunque sólo sea por contemplarla durante horas. Estos días de ausencia nos dedicamos a disfrutarla, conocerla y adaptarnos a sus necesidades y horarios, cosa que no es tarea fácil, pero que haces de mil amores porque la falta de sueño se compensa con media sonrisa de la peque (o lo que nosotros queremos pensar que es una sonrisa), con ver como se estira cuando se despierta (media hora de reloj estirándose, la tía), cómo coloca las manitas al dormir o cómo huele su pelo (ayssss, ese olor... ¡¡¡horas puedo estar con la nariz pegada a mi cahorrina!!!). Pero para tener a la cachorrina con nosotros -trastocándonos la vida-, primero tuvimos que pasar por el parto y el secuestro hospitalario de 5 días -trastocándonos las ganas de vivir-.

Yo  había preparado mi Plan de Parto con todos los puntos atados y bien atados y, como me temía, la realidad nunca es como imaginabas que sería y debes adaptar la idea que tenías a las circunstancias de tu propio parto. 

Ya os había comentado mi intención de evitar la epidural, la oxitocina, etc., pensando, ilusa de mí, que sí que tendría una horita corta, -esa que tanto te desean las señoras cuando te ven el barrigón-. Pero todo lo planeado se perdió en el olvido cuando en vez de una horita corta, tuve 40 horazas eternas de contracciones infernales que culminaron en un parto provocado con oxitocina que me hizo querer pedir una inyección letal e vez de la epidural.

Y todo por empezar rompiendo bolsa sin haber comenzado a dilatar...

Continuará...



jueves, 1 de agosto de 2013

¡¡La cachorrina en persona!!

Post express (ando con los horarios trastocaos y no tengo internet), para enseñaros a Nerea. Nació el jueves 25 de julio a las 22:30 horas después de 40 horas de dilatación (mucha muerte). A pesar de que todo apuntaba a que sería enorme, fue todo lo contrario, la cachorrina es un ratonuco de 2,650 kg y 47 cm, pero es preciosa, súper despierta y muy buena -comer y dormir es todo lo que le interesa-.

En breves espero poder sacar tiempo y contaros cómo fue todo y hablaros más de ella. Gracias por los comentarios y mensajes interesándoos por ella :)




 El Cangués y la cachorrina felices y contentos juntos.

¡¡Ese puñín para saludar a l@s bloguer@s!!

¡¡Un besazo!!